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Vuelco en el caso Alcàsser. Un nuevo hallazgo podría resolver el paradero de Antonio Anglés

El crimen de Alcàsser conmocionó a todo un país en los años 90, tres adolescentes desaparecieron la noche del viernes 13 de noviembre de 1992, cuando se dirigían haciendo autoestop a una discoteca de la vecina localidad de Picasent donde se celebraba una fiesta de su instituto. La búsqueda de las conocidas como «niñas de Alcácer» tuvo una fuerte repercusión en los medios de comunicación. El 27 de enero de 1993, setenta y cinco días después de su desaparición, dos apicultores encontraron los cadáveres semienterrados en una fosa en el barranco de la Romana, un paraje de difícil acceso próximo al pantano de Tous. El hallazgo de los cuerpos y el conocimiento posterior de las vejaciones a las que fueron sometidas conmocionaron profundamente a la sociedad.

Las investigaciones policiales apuntaron a que el triple crimen fue cometido por dos delincuentes comunes: Antonio Anglés y Miguel Ricart, de 26 y 23 años respectivamente. El primero, considerado el presunto autor material de los hechos, huyó en el mismo momento en el que las fuerzas de seguridad procedieron a su localización. Aunque la búsqueda fue incesante, Antonio Anglés aún se encuentra en paradero desconocido. En cambio, Miguel Ricart fue detenido, juzgado y condenado a 170 años de prisión en un juicio muy mediatizado, de los que solo cumplió 21 antes de ser puesto en libertad en aplicación de la doctrina Parot.

La instrucción del caso fue duramente cuestionada por uno de los padres de las niñas que, de manera alternativa, desarrolló una teoría de conspiración. Según esta, la versión oficial era una tapadera para encubrir a los verdaderos criminales: un grupo de políticos y empresarios poderosos involucrados en la producción de vídeos snuff. Aunque buena parte de la teoría se sustentaba en especulaciones y acusaciones infundadas (algunas de ellas delictivas), esta arraigó con fuerza en el imaginario colectivo de la sociedad española gracias a su intensa exposición mediática.

Una prueba de ADN reciente puede haber cambiado el rumbo de este caso

La acusación popular ha presentado un informe ante la jueza instructora en el que se detalla la rocambolesca huída de Anglés. Tras el crimen el asesino habría podido llegar hasta Valencia donde se realizó una operación estética. Su pista también se siguió en Cuenca y Portugal, donde habría embarcado rumbo a Irlanda. La teoría más aceptada es que en ese momento fue descubierto y saltó al agua, nunca más fue visto con vida. Se ha especulado mucho con su paradero y en las últimas décadas podría haber sido visto en América Latina.

Pero hace ya 15 años se encontró un cuerpo en la isla de Lambay, situada en la costa norte del Condado de Dublín, la capital irlandesa. Ahora se ha podido reconstruir el cráneo del cadaver y las autoridades están buscando colaboración para poder identificarlo. Según la cadena COPE, la ayuda ya ha llegado de España y las autoridades están asombradas del gran parecido de estos huesos con Antonio Anglés. Ahora se estaría realizando una prueba de ADN para confirmar que pertenecen a una de las personas más buscadas de la historia reciente de España ¿se podrá cerrar por fin el caso? En Irlanda ya trabajan para poder extraer el ADN de los dientes y realizar esta comprobación.

Habrá que esperar entre dos y cuatro semanas para que el análisis esté completo y así poder por fin resolver el paradero de uno de los asesinos del caso más mediático del siglo XX.