El estremecedor testimonio del padre del joven de 23 años fallecido en el accidente de El Musel: «Ningún padre…»

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Tragedia en el puerto de El Musel.

Durante semanas, Roberto M. L. había expresado su creciente preocupación por las escasas medidas de seguridad en su lugar de trabajo. En diversas ocasiones advirtió que las condiciones laborales no cumplían con los estándares mínimos, presagiando que algo grave podría suceder. Sin embargo, la fatalidad lo alcanzó a él. Ayer, un accidente laboral en El Musel acabó con su vida, y esta mañana, en el tanatorio, se respiraba un ambiente cargado de tristeza y dolor.

Los familiares y amigos del hombre de 49 años, profundamente afectados, recordaban con cariño a quien describían como una persona «muy alegre» y «magnífica». Todavía resonaban en la memoria colectiva sus risas y su dedicación al trabajo, cualidades que lo convirtieron en una figura querida entre los suyos.

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La comunidad de Gijón se ha volcado en apoyo a los seres queridos de Roberto. Su padre, Raimundo Martínez, ha compartido sus impresiones esta mañana, recordando cómo su hijo había trabajado los últimos dos años para la misma empresa, pero solo llevaba unos pocos meses desguazando grúas en El Musel. Según él, Roberto ya había mencionado en varias ocasiones que los incidentes menores en el lugar no eran algo nuevo. «Decía que ya habían tenido más percances”, declaró Raimundo, quien, aunque nacido en León, ha estado establecido en Gijón durante décadas. Con una mezcla de dolor y resignación, su padre describió a un hombre que, a pesar de su preocupación, continuaba con su trabajo diario.

El vacío en las explicaciones tras el accidente.

La tragedia no solo dejó un vacío emocional, sino también una sensación de desamparo entre la familia. Si bien agradecieron la visita de personalidades como Laureano Lourido, presidente de la Autoridad Portuaria, la alcaldesa Carmen Moriyón y la delegada del Gobierno, Adriana Lastra, que acudieron esta mañana al tanatorio, la familia lamentó que ayer no se les ofreciera una explicación oficial más clara sobre los hechos. «Nos enteramos por la pareja de Roberto, a la que llamó otro compañero», relató Raimundo, visiblemente afectado por la falta de comunicación institucional en momentos tan delicados.

Es en estos momentos de incertidumbre cuando las carencias en la información se vuelven especialmente dolorosas. La familia esperaba que, tras el trágico accidente, hubiera un mayor esfuerzo por esclarecer lo ocurrido. Sin embargo, el peso de la comunicación recayó sobre compañeros de trabajo y conocidos, dejando una sensación de desconcierto y desamparo en los allegados de la víctima.

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«Trabajaba con miedo»: la inseguridad laboral en El Musel.

Javier Harandou, cuñado de Roberto, confirmó que el fallecido ya había manifestado a su familia las precarias condiciones en las que se encontraba trabajando. «Por lo que contaba, estaba trabajando con miedo porque el trabajo en sí era peligroso», expresó Harandou, resaltando lo difícil que era para Roberto lidiar con una situación tan angustiosa. A pesar de ser un hombre «muy alegre» y «amigo de sus amigos», como lo describen quienes lo conocieron, el temor a sufrir un accidente estaba siempre presente.

Antes de dedicarse a los montajes industriales, Roberto había sido dueño de varios establecimientos hosteleros en Gijón, donde también se ganó el cariño de la comunidad por su carácter afable y su espíritu trabajador. Sus amigos y colegas coinciden en que siempre fue un hombre entregado, tanto en lo profesional como en lo personal. «Era un tipo muy trabajador», remarcaron, añadiendo que su muerte deja un vacío irreparable en todos aquellos que compartieron su vida.

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