Roberto Brasero advierte: “El problema no es dejar de cambiar la hora, es cuál elegimos”

El debate sobre eliminar el cambio horario vuelve a la palestra en Europa, y con él surgen dudas sobre cómo afectaría a nuestras vidas una decisión tan aparentemente simple como elegir entre el horario de invierno o el de verano. Para arrojar algo de luz (nunca mejor dicho), Roberto Brasero, el popular meteorólogo de Antena 3, ha explicado en detalle qué implicaría cada opción en distintas partes de España.
Una cuestión de relojes… y de sentido común
El debate ha resurgido después de que la Comisión Europea defendiera esta semana que eliminar el cambio horario es “la vía más lógica”, en palabras del comisario de Energía, Dan Jorgensen, durante una reunión de ministros celebrada en Luxemburgo. Aunque la medida no está en lo más alto de la agenda política europea, preocupa —y mucho— a millones de ciudadanos de la Unión.
En España, la discusión vuelve con fuerza cada octubre y marzo, y Brasero ha querido aclarar que “el problema no es que se deje de cambiar la hora, sino qué horario dejas fijo”. Una decisión con más impacto del que parece.
¿Qué pasaría si nos quedamos con el horario de verano?
Con el cambio al horario de invierno previsto para este próximo domingo, muchos se preguntan cómo sería vivir siempre con el horario de verano. Según Brasero, habría consecuencias muy notables, especialmente en el noroeste peninsular. “En invierno, en Galicia no se haría de día hasta las 10.00 de la mañana, y en Madrid hasta las 9.30”, alerta el presentador.
Esto se debe a que el horario de verano hace que el amanecer se retrase. Si no se cambiara al horario de invierno, seguiríamos perdiendo luz natural por la mañana durante los meses fríos, lo que afectaría al ritmo diario de millones de personas.
¿Y si optamos por el horario de invierno?
La otra opción, mantener el horario de invierno todo el año, tampoco está exenta de efectos. “En verano, sobre todo en el Este de España, se notaría mucho”, comenta Brasero. Pone un ejemplo ilustrativo: “En Menorca, a las 5.15 de la mañana ya sería de día y a las 20.15 ya empezaría a oscurecer”. Es decir, madrugones con sol y noches más cortas.
De momento, no hay acuerdo para eliminar los cambios estacionales. La normativa europea que los regula sigue en vigor y no tiene fecha de caducidad, por lo que habrá que seguir ajustando los relojes al menos dos veces al año.
Este domingo, el día más largo del año
Brasero recordó también que la madrugada del sábado al domingo será el momento del cambio: a las 3.00 serán de nuevo las 2.00. “Viviremos dos veces las 2.00”, explicó. Esto se traduce en una hora más de sueño (o de fiesta), y convierte al domingo en el día más largo del año, con 25 horas.
Un detalle curioso que ya forma parte de la rutina de otoño, aunque quién sabe si en unos años acabará por desaparecer. De momento, toca seguir ajustando el reloj… y las rutinas.