Un rostro que sigue generando conversación.
A Yolanda Claramonte el gran público la conoció en 2014, cuando participó en la decimoquinta edición de ‘Gran Hermano’. Entonces era una joven valenciana espontánea, directa y con una presencia que no pasaba desapercibida frente a las cámaras. Su paso por el programa la situó entre las favoritas y terminó ocupando la tercera posición. Aquella experiencia marcó un antes y un después en su vida pública.

Tras abandonar el reality, Yoli —o LoveYoli, como pronto empezó a firmar en redes— entendió que su vínculo con la audiencia podía ir más allá de la televisión. Desde muy temprano apostó por construir una comunidad digital basada en la cercanía y el relato personal. Las redes sociales se convirtieron en su principal escaparate profesional. Con el tiempo, ese espacio también fue mutando junto a ella.
Detrás de la imagen mediática había una vocación previa poco conocida. Yolanda estudió Magisterio y llegó a especializarse en Inglés dentro de Educación Primaria. Ella misma lo recordó tiempo después con una frase que resume bien ese periodo: “Soy profesora de Educación Primaria con especialidad en Inglés. No he ejercido de ellos, pero me encantan los niños”. Aunque no se dedicó a la docencia, esa etapa sigue formando parte de su historia.

De la formación a la reinvención profesional.
La trayectoria de LoveYoli no ha seguido un camino único ni lineal. Con los años, su actividad profesional se ha diversificado hasta ocupar terrenos muy distintos al entretenimiento digital. Hoy combina proyectos empresariales con la creación de contenido, algo que exige una organización constante. Así lo explicaba ella misma: “Tengo varias empresas, externas totalmente al mundo de las redes sociales y que requieren el 80% de mi tiempo. También soy inversora, creadora de contenido, además de mamá, ama de casa y millones de cosas más que no se ven ni se valoran por aquí”.

Ese mensaje surgía como respuesta a comentarios que cuestionaban su dedicación. Yolanda no escondía su cansancio ante ciertas etiquetas simplistas. “A pesar de eso, la gente sigue pensando que no trabajo y que todo lo que estoy consiguiendo es por ‘suerte’”, señalaba con tono firme. Lejos de dramatizar, proponía una mirada más amplia sobre su día a día.
Entre sus proyectos más recientes destaca su vinculación con el sector inmobiliario. Además de su marca de moda y su canal en Mtmad, trabaja en una empresa constructora y promotora. En uno de sus vídeos compartía su visión del mercado: “¿Obra nueva o segunda mano? Sin duda nos decantamos por la obra nueva. El mercado de segunda mano está totalmente disparado y la obra nueva lo que permite es una revalorización absoluta de la vivienda además de una personalización desde el primer momento”.
Vida personal, decisiones y exposición pública.
La dimensión personal de Yoli también ha sido parte del interés mediático desde sus inicios. En la casa de Guadalix entró acompañada por su prima Alejandra y allí conoció a Jonathan, con quien más tarde tuvo a su hija Valeria. La pareja llegó a casarse, aunque la relación terminó en 2019. Ese cierre dio paso a una nueva etapa vital.

Un año después apareció Jorge, su actual pareja. Tras afianzar la relación decidieron convivir y, poco tiempo más tarde, anunciaron que esperaban una hija en común. Para Yolanda era la segunda experiencia de maternidad, vivida desde un lugar muy distinto al de sus primeros años de fama. Esa evolución personal también se ha reflejado en su discurso público.
En 2025 volvió a estar en el centro de la conversación por una intervención estética en los brazos. Ella explicó que se trataba de una decisión muy meditada, ligada a una percepción personal: “Hay una parte de mi cuerpo que no me gusta, que me acompleja bastante y que podría llegar a mejorar”. Más adelante valoró el resultado con optimismo: “Todo ha sido de diez. Las cicatrices son casi imperceptibles, la recuperación ha sido inmediata y los resultados son espectaculares”.
También defendió su postura ante las opiniones ajenas con una idea clara: “Yo soy de las personas que viven y dejan vivir y que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo. Si eso te hace feliz, pues adelante”. Hoy, sus perfiles se han llenado de mensajes que comentan y analizan cómo es su vida actual, reflejo de un interés que sigue muy vivo en redes sociales.