«Son un caramelito». Conductores alertan de lo que está pasando con las balizas V-16

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El nuevo objetivo de los ladrones: las balizas V16 que guardas en tu guantera

En plena transición hacia una circulación más segura, con millones de conductores ya equipados con las nuevas balizas V16, un problema inesperado ha comenzado a emerger en las calles de algunas ciudades españolas. Y es que, lo que debería ser un dispositivo de auxilio en carretera se ha convertido en el nuevo objeto de deseo para los ladrones. Concretamente, en El Palmar, una pedanía de Murcia, los vecinos han denunciado una ola de robos nocturnos centrada exclusivamente en estos dispositivos. Según relatan, en tan solo una noche, una quincena de vehículos fueron forzados con un claro objetivo: hacerse con las balizas V16 que muchos conductores guardan inocentemente en la guantera.

Del salvavidas a la pesadilla: así actúan los ladrones

Lo más preocupante del asunto es la precisión quirúrgica con la que actúan los ladrones. Saben perfectamente qué buscan, cuánto vale y cómo hacerse con ello en cuestión de segundos. Las balizas V16, que cuestan entre 30 y 50 euros nuevas, se revenden rápidamente en mercadillos y canales informales por tan solo 20 euros. El botín puede parecer pequeño, pero su disponibilidad y demanda hacen que el negocio ilícito sea rentable. Para conseguirlas, no dudan en usar la fuerza bruta: reventar ventanillas o forzar puertas con palanquetas se ha convertido en una práctica habitual en esta zona, dejando a los propietarios con un destrozo que puede llegar a costar hasta 200 euros si su seguro no cubre ese tipo de daños.

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Un déjà vu de los 80 y 90: el regreso de los robos callejeros de coches

Para muchos, esta situación evoca una época ya olvidada: la de los años 80 y 90, cuando los robos de radiocasetes eran tan habituales que los conductores acababan llevándose la radio encima como si fuera una cartera más. La historia parece repetirse, pero con nuevos protagonistas: las balizas V16. Su pequeño tamaño, fácil acceso y precio de reventa las convierten en «caramelitos» para los ladrones, como apunta una periodista del programa *Murcia Conecta*, en el canal autonómico La7. Todo un fenómeno que ha devuelto la inseguridad a los barrios y la frustración a los conductores que, paradójicamente, cumplen con la normativa para terminar siendo víctimas de ella.

La impotencia de los vecinos: ni con la baliza fuera están a salvo

El drama no termina con llevarse la baliza fuera del coche, como han empezado a hacer muchos vecinos. El problema es que los ladrones no saben si está o no, y aun así rompen la ventanilla «por si acaso». Una doble victimización que deja a los conductores sin baliza y con el coche destrozado. En redes sociales, las quejas se multiplican. “Al final la única solución que nos queda es llevarnos la baliza encima”, comentan, pero incluso eso parece no evitar el daño. La sensación de inseguridad ha calado hondo en barrios como El Palmar, donde la vigilancia policial resulta insuficiente para frenar una oleada de robos que, aunque parezca menor, está afectando gravemente al bolsillo de los ciudadanos.

Una advertencia para todos los conductores: ojo con dónde guardas tu baliza

Lo que empezó como una normativa de seguridad vial puede estar generando un efecto colateral no previsto. Con alrededor del 50 % de los vehículos ya equipados con balizas V16, se ha creado un nuevo objetivo fácil y codiciado. Su almacenamiento habitual —la guantera o el compartimento de la puerta— es lo primero que inspeccionan los ladrones, que actúan con rapidez y sin discriminar. En este contexto, la recomendación más sensata es evitar dejar la baliza a la vista y, si es posible, sacarla del vehículo en zonas especialmente conflictivas. Porque mientras no haya medidas más estrictas o una solución disuasoria, estos dispositivos seguirán siendo el «nuevo radiocasete» del siglo XXI.

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