La ha liado… Vox expulsa cautelarmente del partido a Ortega Smith

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Vox estalla por dentro: suspensión cautelar para uno de sus fundadores

(Foto de ARCHIVO)
El líder de VOX, Santiago Abascal (i) y el portavoz de VOX en la Asamblea de Madrid, Javier Ortega Smith (d), durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 14 de marzo de 2024, en Madrid (España). El Congreso aprueba hoy, en una sesión plenaria monográfica, la proposición de Ley de Amnistía que el PSOE ha pactado con los independentistas de ERC y de Junts y que la semana pasada aprobó la Comisión de Justicia. Al prosperar en este pleno, la iniciativa se enviará al Senado para que continúe su recorrido.
Eduardo Parra / Europa Press
14 MARZO 2024;CONGRESO;LEY;AMNISTIA
14/3/2024

El que fuera uno de los rostros más reconocibles y combativos de Vox en sus primeros años atraviesa ahora su momento más delicado dentro de la formación. Javier Ortega Smith ha sido suspendido cautelarmente de militancia tras negarse a acatar la decisión de la dirección del partido de retirarle la portavocía del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid. La medida, impulsada por la cúpula nacional que lidera Santiago Abascal y adelantada por El Español, supone un nuevo y contundente episodio en la escalada de tensiones internas que desde hace meses sacuden a la formación.

El conflicto se desencadena tras la negativa del político y abogado a ceder el puesto de portavoz, una decisión que, según detalló VozPópuli, habría sido adoptada de forma unánime por el grupo municipal de Vox, que designó a Arantxa Cabello como nueva portavoz. Ortega Smith, lejos de aceptar el relevo, se ha rebelado contra la medida, situándose en abierta confrontación con el aparato del partido. Desde la dirección interpretan su actitud como un desacato que encaja en una infracción «muy grave», motivo por el cual han activado el procedimiento disciplinario contemplado en los estatutos, que incluye la expulsión cautelar del infractor mientras se resuelve el expediente.

Un pulso que viene de lejos

La decisión no surge en el vacío. Se trata, más bien, del último capítulo de una larga y pública cadena de desencuentros entre Ortega Smith y la cúpula de Vox. Apenas dos meses antes, en vísperas de Nochebuena, Abascal ya había dado un golpe de autoridad al expulsarle de la Ejecutiva nacional, apartándolo del núcleo duro de la dirección. Aquella decisión fue interpretada como una señal inequívoca de que las relaciones estaban rotas. La respuesta del afectado no tardó en llegar: recuperó antiguas declaraciones del propio Abascal en las que criticaba el escaso carácter democrático de los partidos en España. «Hoy, igual que entonces, sigo creyendo en lo mismo», escribió Ortega Smith en un mensaje que generó un notable revuelo en redes sociales y que muchos interpretaron como un dardo directo a la actual dirección.

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Desde entonces, los choques no han hecho más que multiplicarse. En el partido han señalado comportamientos considerados ‘provocadores’, como su asistencia al acto de presentación del think tank impulsado por Iván Espinosa de los Monteros, antiguo peso pesado de Vox y amigo personal de Ortega Smith. La presencia del dirigente en ese evento fue vista por la cúpula como un gesto de desafío, especialmente en un contexto de tensiones internas y salidas sonadas dentro del partido.

Gestos, ausencias y mensajes cruzados

Otro episodio que alimentó la desconfianza fue su presencia en la tribuna de autoridades durante el desfile militar del 12 de octubre. Mientras Santiago Abascal y la dirección nacional optaban por no acudir para evitar coincidir con el Gobierno, Ortega Smith sí asistió al acto institucional, marcando de nuevo perfil propio frente a la estrategia oficial. Estos movimientos, interpretados como desmarques deliberados, han ido erosionando su posición dentro de la organización, hasta desembocar en la actual suspensión cautelar.

El caso abre una incógnita relevante sobre el futuro de uno de los fundadores del partido y sobre el equilibrio interno en Vox. Lo que comenzó como discrepancias puntuales ha derivado en un enfrentamiento abierto entre el aparato y quien fuera su secretario general y uno de sus principales portavoces mediáticos. Ahora, con el expediente disciplinario en marcha, el pulso entra en una nueva fase que podría redefinir el mapa de poder en la formación de Abascal y dejar fuera, de manera definitiva, a uno de sus nombres históricos.

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