La edad de jubilación ya no es solo cuestión de cumplir años

En España, jubilarse no depende únicamente de soplar las velas del 65 cumpleaños. La edad de retiro está directamente vinculada a los años cotizados a la Seguridad Social, y ese matiz marca diferencias importantes en la cuantía final de la pensión. Actualmente, la edad ordinaria de jubilación se sitúa en 65 años y 8 meses para quienes hayan cotizado al menos 38 años y 3 meses. Sin embargo, quienes no alcancen ese periodo deberán esperar hasta los 66 años para retirarse con derecho al 100% de la base reguladora.
Cuánto hay que cotizar para cobrar el 100% de la pensión
El objetivo de la mayoría de trabajadores es claro: acceder al 100% de la pensión contributiva. Para lograrlo, es imprescindible cumplir los requisitos de cotización establecidos. Aunque el periodo mínimo para tener derecho a una pensión es de 15 años, en ese caso solo se percibe el 50% de la base reguladora. A partir de ahí, el porcentaje aumenta progresivamente según los años trabajados. Cuanto más larga sea la carrera laboral, mayor será el porcentaje de pensión.
Además, la Ley General de la Seguridad Social (artículo 205) impone una condición adicional: haber cotizado al menos dos años dentro de los quince inmediatamente anteriores a la solicitud de jubilación. Este requisito es fundamental para acceder a la prestación contributiva y puede convertirse en un obstáculo para quienes hayan pasado largos periodos fuera del mercado laboral en la recta final de su carrera.
Un detalle que muchos pasan por alto
A efectos del cómputo de los años cotizados, la Seguridad Social especifica que «no se tendrá en cuenta la parte proporcional correspondiente a las pagas extraordinarias». Este matiz técnico puede generar confusión, ya que algunos trabajadores creen haber acumulado más tiempo cotizado del que realmente figura en los registros oficiales. Revisar la vida laboral antes de planificar la jubilación es clave para evitar sorpresas desagradables.
Jubilación anticipada: el precio de irse antes
Para quienes no quieran —o no puedan— esperar a la edad ordinaria, existe la opción de la jubilación anticipada. Sin embargo, adelantar el retiro tiene un coste económico importante. Si un trabajador con menos de 38 años y 6 meses cotizados decide jubilarse dos años antes, puede sufrir un recorte de hasta el 21% en su pensión. Si el adelanto es de un año, la reducción ronda el 5,50%.
Incluso quienes acreditan carreras de cotización más largas no están exentos de penalización. En esos casos, los coeficientes reductores oscilan entre el 13% y el 2,81%, dependiendo del tiempo adelantado y del total cotizado. Irse antes significa cobrar menos durante toda la vida, una decisión que conviene calcular con detalle.
Planificar para evitar sustos
La jubilación es uno de los momentos más importantes en la vida laboral y financiera de cualquier persona. Con una normativa que combina edad y años cotizados, y con penalizaciones significativas por anticiparse, la planificación resulta esencial. Consultar la vida laboral, calcular escenarios y analizar si compensa esperar unos meses más puede marcar una diferencia de miles de euros a lo largo de los años. Porque en materia de pensiones, cada mes cuenta.