
«¿Qué tipo de vida llevas para estar tan morenito?», le planteó Carlos Sobera a José Manuel. La respuesta del participante no tardó en llegar: «Mi vida es apasionante, agitada y activa».
El onubense explicó que sigue una rutina muy particular basada en la conexión con la naturaleza. «Llevo un estilo de vida ancestral con unos estrictos hábitos con los que me he desnudado ante la naturaleza, que no está para visitarla, sino para habitarla», señaló durante la conversación.
Una filosofía de vida ligada a la naturaleza
José Manuel, que trabaja como camarero, profundizó en su forma de entender el bienestar. Según relató, intenta apostar siempre por lo más natural y priorizar lo esencial. «Siempre intento buscar lo más natural, enfocándome en lo que necesito y no en lo que quiero. Si no tomas pastillas, tomas decisiones. Que los hábitos sean tu medicina y tu cuerpo, tu farmacia», afirmó.
Intrigado por esa filosofía, el presentador de First Dates quiso saber cómo transcurre un día habitual en su vida. El soltero relató que empieza la jornada con un ritual muy concreto: «Lo primero que hago es practicar mi gratitud. Salgo de casa con bermudas y sin camisa y doy una caminata de dos horas a 7 u 8 grados en la playa».
Rutinas poco convencionales
El paseo matutino termina siempre del mismo modo. «Y la termino metiéndome en el mar. He dejado el champú, el gel, las cremas… Lo único que uso es el agua del mar. Cuando salgo del agua en invierno, siento el frío, pero no tengo frío. Es una adaptación», explicó.
Sobera quiso saber qué ocurría después de ese baño en el mar. José Manuel contó que, al regresar a casa, pone fin al ayuno diario: «Llego a casa y rompo el ayuno. Como una vez al día y al aire libre». La respuesta provocó la reacción inmediata del presentador, que bromeó sorprendido: «Como los cromañones».

La historia de Celia
La cita de la noche fue Celia, una malagueña que compartió un episodio muy personal de su vida. «Cuando te diagnostican un cáncer, la palabra suena muy heavy y lo asocias con la muerte. Pienso que tengo que darle gracias porque me estoy volviendo una persona muy segura de mí misma y muy fuerte», explicó en su presentación.
En el primer vistazo, José Manuel pensó que su acompañante era «agradable, guapa y atractiva». Sin embargo, la impresión de ella fue algo distinta, ya que reconoció que él no encajaba con su «prototipo».
Conversación y primeras impresiones
Una vez sentados a la mesa, ambos comenzaron a conocerse mejor. José Manuel habló abiertamente sobre su estilo de vida y explicó que había abandonado el gimnasio porque prefería seguir los ritmos naturales del cuerpo.
«Nuestros cuerpos son relojes internos y los tenemos que sincronizar con la luz solar», comentó el onubense. Ante esa reflexión, Celia reconoció que «parece bastante especial, no es un chico al uso», aunque no cerró la puerta a una posible conexión: «No lo descarto».

La decisión final
Durante la cena, la malagueña también contó que recientemente había superado un cáncer, una experiencia que le hizo replantearse muchas cosas. «Solo quiero paz y calma para el alma y cuerpo», confesó.
José Manuel se mostró comprensivo con su historia. Sin embargo, al llegar el momento de decidir si querían volver a verse, sus opiniones no coincidieron. Celia aceptó tener una segunda cita porque «me parece un chico saludable con tema de conversación». Él, en cambio, lo tuvo claro: «Me ha parecido una chica especial y tenemos cosas en común, pero mis ojos no la ven como pareja».