Una pareja de ‘First Dates’ casi la lía al pasar ‘sin ningún filtro’ al reservado del programa: «No pensé que iba a llegar a tanto»

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La cita protagonizada por Pedro y Virginia en ‘First Dates’ terminó convirtiéndose en una de esas historias que escapan a cualquier etiqueta sencilla. Él, conductor de autocares durante décadas, deja claro desde el principio que su experiencia vital no ha estado marcada por la soledad. Más bien al contrario, rompe esquemas con una declaración sin rodeos: «Yo he estado mucho tiempo en la carretera, pero no tanto, porque me he hinchado a follar todo lo que he podido y más».

Por su parte, Virginia representa un perfil completamente distinto. Se describe como una «artista multidisciplinar» y encuentra en la poesía su principal vía de expresión, incluso desarrollando proyectos en plataformas digitales. Aunque sus estilos de vida parecen no coincidir, Pedro no cierra la puerta, aunque matiza su postura: «Yo escribir, no escribo… Pero me gusta que me lean poesías».

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Un encuentro de contrastes

Ese comentario da pie a que Virginia proponga algo inesperado, elevando el tono de la conversación: «¿Te gustaría que te leyera poesía desnuda en la playa?». La respuesta de Pedro no deja margen a interpretaciones y muestra claramente dónde está su interés: «A mí la poesía me da igual. A mí lo que me interesa es ella. Yo con esas tetas haría maravillas. No las acabaría nunca».

En medio de este intercambio, Virginia revela que mantiene una relación poliamorosa, un aspecto que, lejos de incomodar a Pedro, parece encajar con su forma de ver las cosas. Su reacción vuelve a ser directa y sin filtros: «Yo soy lo que tú quieras. Lo que hace uno por follar».

Confesiones y complicidad

A medida que avanza la cita, la conversación fluye entre confesiones personales y momentos de complicidad. Es entonces cuando surge un detalle llamativo: Pedro confiesa llevar un piercing con una intención muy concreta en el ámbito íntimo, explicándolo con naturalidad: «Lo mío es para poder jugar en la intimidad. Se pueden hacer muchos juegos».

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El ambiente se vuelve aún más cercano cuando ambos pasan al reservado. Allí, Virginia le recita uno de sus poemas mientras Pedro escucha con atención. La situación deriva en un juego peculiar en el que ella propone besarse «como si fueras un alien». Ante la sorpresa inicial, concreta la idea sugiriendo hacerlo en «la nalguita», algo que Pedro acepta entre risas.

Un final entre risas y decisiones

Tras ese momento distendido, Pedro reconoce divertido: «No pensé que iba a llegar a tanto, pero ha sido muy divertido». La experiencia en el reservado parece haber reforzado la conexión entre ambos, dejando atrás cualquier distancia inicial.

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Finalmente, llega el momento de decidir si quieren continuar conociéndose. Antes de abandonar el restaurante junto a su cita, Virginia deja una reflexión final que resume su visión: «El amor es lo único que trasciende el espacio y el tiempo».