Santiago Segura habla sin filtros sobre Torrente, política y sociedad

El actor y director Santiago Segura fue el invitado del podcast La Script, conducido por la periodista María Guerra, donde habló sobre su última película Torrente Presidente y aprovechó para dar su opinión sobre temas políticos y sociales que generan debate en España. Desde su estreno, el filme ha puesto a Segura en el centro de la conversación pública, no solo por la sátira política que propone, sino también por las reflexiones que plantea sobre votantes, leyes y la influencia del cine en la sociedad.
Segura sobre Vox y los votantes desencantados
Durante la entrevista, Segura se refirió al electorado de Vox y explicó su visión de manera directa: “Cuando la gente dice que no los entiende, perdona, son gente desencantada. Dirán que esto es un bulo, pero mucha gente de Podemos, que ha desaparecido casi, vota ahora a Vox. La gente quiere sentido común, quieren que alguien les diga cosas que quieren oír y no cosas que no entienden”. Con esta declaración, el cineasta argumenta que la realidad social y política es más compleja de lo que suelen mostrar los titulares y que los votantes buscan respuestas claras a problemas concretos.
La influencia del cine: ficción versus realidad
El debate giró también en torno a si su saga de Torrente podía influir en la realidad social. Segura lo comparó con los crímenes: “Cuando decían que habían hecho una película que incitaba al asesinato o a la violencia, vamos a ver, el asesinato se ha inventado antes que el cine y la violencia igual”. Respecto a la representación de la mujer en sus películas, Segura defendió la conexión entre ficción y sociedad: “La ficción siempre bebe de la realidad. La sociedad construye al cine y no el cine a la sociedad, ojalá seamos tan influyentes”, afirmó, en respuesta a que algunos medios criticaban la visión que Torrente ofrece sobre las mujeres.
El debate sobre Torrente y su humor
Segura también abordó comentarios de figuras políticas sobre el personaje de Torrente: “En un artículo de un medio de Pablo Iglesias decía que el fascismo ni en broma porque, aunque sea ingenioso y divertido, hace a los fachas entrañables y simpáticos y eso hace que estas actitudes sean más tolerables”. Segura aclaró que no es cuestión de simpatizar con Torrente: “Puedes ver esa película y entender que es asqueroso Torrente, pero estás contando que es nociva porque hace que sea simpático”. Definió a Torrente como “un ser totalmente vil, es la vileza en la pantalla y eso tiene su sentido”, enfatizando la intención satírica de sus filmes.
Su posicionamiento político
En un momento de la conversación, Segura se describió políticamente: “Yo toda la vida me he sentido una persona de izquierdas, liberal y a veces digo cosas en reuniones y me llaman facha y me cabreo. A mí la propiedad privada me parece una cosa muy seria, si alguien se mete en mi casa, llamo a la policía para que los echen”. También opinó sobre votantes de Vox: “Los votantes de Vox son gente arrinconada por la izquierda y acaban diciendo que si son fachas pues van a votar a Vox, si quieren revertir eso se necesita una izquierda lógica y con sentido común que no nos haga comulgar con ruedas de molino”.
Leyes controvertidas y opinión sobre el feminismo
Segura criticó leyes recientes, como la del ‘sí es sí’ y la ley trans, considerándolas agresivas o incompletas: “La ley trans es muy agresiva. Va un señor con barba a comisaría y que se siente mujer, le dicen que es fraude de ley, pero no tienen que hacerle una ley. La ley del ‘sí es sí’ es mítica, muy buena, pero si hay 1.000 violadores en la calle y dices que es porque los jueces son fascistas. No todos lo son”. También lamentó el desgaste del feminismo entre jóvenes: “En mi clase hace 40 años todos apoyábamos que la mujer tenía los mismos derechos que el hombre. Estábamos superconvencidos, pero ¿cómo vas ahora a un instituto y dicen que no están identificados con eso? ¿Qué hemos hecho mal?”.
Reflexión final sobre sociedad y política
Para cerrar, Segura ofreció un análisis crítico tanto de la ultraderecha como de la izquierda: “La ultraderecha es Torrente, pero a mí la ultraizquierda tampoco me gusta”. Con estas palabras resumió su visión de que ni los extremos ni los dogmas estrictos ofrecen soluciones efectivas, y que la sociedad necesita un enfoque más equilibrado y lógico, capaz de atender los problemas reales sin caer en simplificaciones o en imposiciones ideológicas.