Bertín Osborne presenta por fin a su hijo con Gabriela Guillen y todos están comentando lo mismo sobre él

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Bertín Osborne presenta a su hijo David y habla por primera vez sobre su nueva paternidad

Bertín Osborne, a punto de despedirse de los escenarios tras cuatro décadas de carrera, ha abierto una nueva etapa en su vida: la de padre de un niño pequeño. A sus 69 años, el cantante y presentador posa en exclusiva con su hijo David, nacido de su relación con Gabriela Guillén, y rompe el silencio que había mantenido hasta ahora sobre su paternidad. Las imágenes, publicadas en un emotivo reportaje, muestran al artista en una faceta completamente distinta, alejada de los focos y más cercana a la intimidad de su hogar.

Una historia que va más allá de lo mediático

“No seremos nosotros quienes digamos que este reportaje no es extraordinario. Lo es. Y mucho”, comienza diciendo el equipo responsable de la entrevista, que reconoce la carga emocional y simbólica de ver al artista con su hijo en brazos. Sin embargo, matizan que, aunque la imagen sea llamativa, no es la primera vez que Bertín posa con sus hijos. De hecho, aseguran que el artista ha compartido momentos privados con todos ellos y que las escenas con David —como bañarse juntos en la piscina o montar a caballo— forman parte de su rutina desde hace más de un año.

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“Ejercer de padre es complicado a estas alturas”

Bertín habla claro y sin adornos sobre esta nueva etapa que no esperaba, pero que ha decidido asumir con naturalidad y responsabilidad. “Ejercer de padre es complicado a estas alturas de mi vida, pero el niño no tiene culpa de nada. No tiene culpa de los errores de los padres”, afirma con contundencia.

El artista explica que su decisión de mostrarse públicamente con David no responde a presiones externas, sino a un deseo de dar visibilidad a su relación con él: “Estas fotografías son para que no sea un niño escondido. El niño es una monada, cariñosísimo, un amor”.

Gabriela Guillén: una madre comprometida y en silencio

Gabriela, por su parte, ha preferido mantenerse al margen del foco mediático, aunque su perspectiva también está presente en el reportaje. Su actitud ha estado marcada, según se describe, por el dolor, el desengaño y el sacrificio propio de una madre que quiere lo mejor para su hijo. Ella no tuvo figura paterna en su infancia, por lo que está decidida a que David sí tenga una relación con su padre.

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Bertín también reconoce la valentía de Gabriela: “Siempre he respetado a Gabriela y lo que ocurrió entre nosotros no lo he contado. Y Gabriela también ha sido suficientemente señora como para no contar nada”.

“No le busquéis tres pies al gato”

El presentador insiste en que no se trata de ningún reencuentro amoroso ni de una historia de telenovela. “Yo tengo mi vida y Gabriela, la suya. Esto no es un pastelón de telenovela. Cuando pueda estar, estaré con mi hijo. Lo que no puedo es montar una película que no existe”, aclara.

Sobre su situación sentimental actual, Bertín no deja lugar a dudas: “Ahora no tengo pareja ni quiero tenerla. No salgo con nadie y no tengo el menor interés en hacerlo. Estoy encantado de estar solo y hacer mi vida”.

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Una nueva normalidad: David y su padre

El artista reflexiona sobre su papel como padre en esta etapa de su vida. Aunque reconoce que nunca pensó en volver a tener un hijo, ahora se muestra comprometido con su bienestar:
“Nunca quise ser padre otra vez. Pero vale, lo soy. Así son las cosas. Ahora ayudaré a que el niño tenga sus estudios estupendos y que viva lo mejor que pueda”.

En las imágenes, David aparece feliz junto a su padre, sonriendo con picardía y curioso ante el mundo que lo rodea. Uno de los momentos más tiernos del reportaje es cuando Bertín le presenta a “Olivia”, el águila con la que cazaba hace 20 años. “Papá”, dice el pequeño, mientras alucina con el majestuoso animal.

Un compromiso personal, sin dramatismos

Bertín no quiere presionar a su entorno para aceptar esta nueva realidad, pero afirma que él mismo ha decidido dar el paso por justicia:
“No puedo pedirle a mi familia ni a nadie que, de repente, hagan la ola. Todo lleva su proceso. El primero que debe dar el paso soy yo, y lo estoy haciendo porque creo que es lo justo. Y también porque… ¿por qué no? Si es mi hijo”.

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El cantante asegura que su relación con David no se basa en la convivencia diaria, pero sí en una implicación emocional real y creciente: pasar tiempo con él, compartir fines de semana, montar a caballo o jugar en la piscina son ahora parte de su vida.

Un adiós a los escenarios, un “hola” a la vida

En lo profesional, Bertín confirma que se está replanteando su carrera musical. “Necesito aflojar. No puedo dedicarme en cuerpo y alma a una profesión a la que he entregado 40 años”, comenta. Aunque tiene varios proyectos televisivos en marcha y una posible gira el próximo año, admite que podría ser la última.

Además, dedica parte de su tiempo a su empresa de alimentación, que sigue creciendo y absorbiendo su energía: “Hay que parar y tomarse las cosas con calma. La vida hay que vivirla de otra manera”.

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Una nueva etapa con un nuevo sentido

Con este reportaje, Bertín Osborne muestra una faceta hasta ahora desconocida: la de un padre maduro, imperfecto, pero comprometido. Sin rodeos, sin dramas innecesarios, sin necesidad de justificar lo que ya está claro: tiene un hijo al que adora y con quien quiere compartir su tiempo.

Así, entre canciones que se apagan y nuevas responsabilidades que nacen, el cantante redefine lo que significa estar presente, amar en silencio y construir una normalidad alejada de los focos. Porque, como él mismo dice: “Esto no es una película. Es la vida. Y el niño no tiene culpa de nada”.

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