De estrella de la televisión en los 2.000 a vender fruta, el sorprendente giro en la vida de una leyenda

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Deja atrás los focos y abraza el campo: “Aquí nació Pitayas La Mística”


Rocío Madrid, uno de los rostros más icónicos de la televisión de principios de los 2000, ha decidido dejar atrás los focos, los escenarios y el ritmo frenético de los platós para iniciar una nueva etapa vital que sorprende tanto por su naturaleza como por su coherencia personal. La que fuera colaboradora de *Crónicas Marcianas*, y que también vimos en formatos como *Supervivientes* o *Tu cara me suena*, ha encontrado su propósito lejos de las cámaras, en plena naturaleza malagueña, donde ahora cultiva pitayas —también conocidas como fruta del dragón— en una finca ecológica ubicada en La Axarquía.

Una nueva vida entre árboles, mar y fruta tropical

El cambio de rumbo no fue casual ni impulsivo, sino fruto de una necesidad vital. Según contó en su perfil de Instagram, “decidí abandonar Barcelona y Madrid para regresar a mi Málaga natal pero con un punto muy claro: vivir en el campo”. Así encontró “La Mística”, una finca con vistas al mar y con muchas posibilidades. El terreno, aunque bello, requería mucho trabajo, pero Rocío no se amilanó. En los últimos siete años, junto a otras personas, ha dado forma a varios proyectos basados en el respeto a la tierra y en reconectar con raíces que el ritmo urbano y el estrés moderno nos han hecho olvidar. Fue en este lugar donde nació su proyecto actual: *Pitayas La Mística*.

Del plató al bancal: el giro radical de una figura televisiva

Nacida el 26 de mayo de 1978 en Málaga, Rocío Madrid vivió la experiencia del estrellato televisivo y también su agotamiento. En una entrevista concedida a la Cadena SER este mismo verano, reconocía que su anterior vida era “una vorágine constante”, una rueda de la que necesitaba bajarse. Esa necesidad de desconectar y reordenar prioridades fue lo que la llevó a reconectar con su tierra natal. Hoy se define en redes como “actriz, presentadora y pitayera malagueña”, y sus guiones han sido reemplazados por ramas, semillas y sol malagueño.

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Un cultivo ecológico y sostenible… ¡y con toque turístico!

*Pitayas La Mística* no es solo un cultivo, sino también una propuesta de vida. El proyecto se basa en principios de sostenibilidad y agroecología, apostando por una fruta tropical muy bien adaptada al clima malagueño debido a su baja necesidad hídrica. Rocío lo explica con naturalidad: se trata de un cultivo ideal para zonas cálidas como la Axarquía y con mucho potencial en el mercado de fruta exótica. Además de la venta directa en la provincia, la finca ofrece alojamiento para autocaravanas, convirtiéndose también en una experiencia rural y turística para quienes quieran desconectar de la ciudad.

Del ruido a la calma: una historia de vuelta a lo esencial

Rocío Madrid ha sabido convertir lo que para muchos podría parecer un cambio radical en un acto de reconciliación con lo esencial. Su historia refleja el creciente deseo de muchas personas de huir del estrés urbano para reencontrarse con una vida más natural, más conectada a la tierra y menos dependiente del ritmo marcado por las pantallas y el reloj. “Aquí hemos desarrollado varios proyectos todos basados en el respeto y cuidado a la tierra”, afirma. Y así, sin hacer mucho ruido, ha encontrado su lugar en el mundo… con pitayas, vistas al mar y mucha paz.

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