Encuentran a 6 hermanos en Vallecas enfermos, hambrientos y sucios cuando a punto ser secuestrados por sus padres

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Una fuga frustrada, seis niños en peligro y una casa inhabitable en Vallecas

Un matrimonio con seis hijos menores fue detenido en el madrileño barrio de Entrevías tras planear una fuga para evitar que los servicios sociales les retiraran la tutela de los menores. La intervención policial, impulsada por el aviso de una hija mayor de edad y una prima de los niños, destapó una situación alarmante de abandono, insalubridad y negligencia extrema.

El plan: huir antes de que les quiten a los niños

Los hechos comenzaron a precipitarse el pasado 27 de agosto, cuando una joven, ya mayor de edad, se puso en contacto con los agentes tutores de la Policía Municipal del distrito de Puente de Vallecas. En su llamada explicó que sus padres planeaban escapar de la Comunidad de Madrid con sus seis hermanos menores, cuyas edades oscilan entre los 4 y 15 años. El objetivo era claro: evitar que el Área de Protección al Menor ejecutara la retirada de la tutela que ya había sido notificada a la familia.

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Poco después, una prima de los menores confirmó las sospechas. Aseguró haber oído al matrimonio hablar sobre su huida antes del 1 de septiembre. El motivo de la fuga no era otro que evitar la acción de la Consejería de Servicios Sociales, que llevaba desde junio haciendo un seguimiento a la familia por el estado de abandono de los niños.

Un entorno insalubre y una enfermedad que avivó la alarma

Uno de los elementos clave que precipitó la intervención fue el aviso de que al menos cinco de los niños padecían impétigo, una infección bacteriana altamente contagiosa asociada con la falta de higiene. “Mis tíos no llevan ningún cuidado con este asunto, ni con respecto al resto de hermanos. Tampoco les curan las erosiones que provoca esa bacteria”, denunció la prima ante las autoridades.

El piso: una escena dantesca

Cuando los agentes municipales se personaron en el domicilio familiar, situado en la calle del Depósito del Agua, no obtuvieron respuesta a la primera llamada al timbre. Solo tras insistir, lograron que la pareja les abriera la puerta. Lo que encontraron dentro fue, según relatan fuentes del caso, una auténtica escena de abandono.

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Los seis menores estaban visiblemente sucios, con el cabello enmarañado y la piel cubierta de erosiones. A preguntas de los policías, los pequeños respondieron que solo habían comido “unas salchichas y un vaso de leche que nos ha traído la abuela”.

La descripción del hogar es demoledora: olor a tabaco penetrante, colillas por el suelo, suciedad incrustada en todas las estancias, hedor a pesticidas, y una cocina completamente engrasada. La bañera estaba inservible, recubierta de mugre. En el frigorífico, los agentes hallaron alimentos en estado de descomposición mezclados con medicamentos, y las baldas estaban cubiertas de suciedad.

Los menores dormían hacinados en el suelo del salón, sobre colchonetas sucias y viejas, entre muebles rotos y sin condiciones mínimas de salubridad. El estado general de la vivienda fue calificado como “totalmente inhabitable”.

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Traslado urgente y detención

Ante la gravedad de la situación, los agentes contactaron con el Samur, que trasladó a los seis menores al Hospital del Niño Jesús para ser atendidos. Una vez estabilizados, han sido ingresados en un centro de acogida de la Comunidad de Madrid, donde se encuentran bajo protección.

La intervención culminó con la detención inmediata de los padres, un hombre de 37 años originario de Melilla y una mujer de 43, madrileña. Se les acusa de un presunto delito de abandono y desamparo de menores, cargos que podrían agravarse conforme avance la instrucción judicial. Ambos reciben una pensión no contributiva y fueron trasladados a dependencias policiales.

Familiares que sabían… pero no pudieron intervenir

Una tía de los menores acudió posteriormente al domicilio y reconoció que era consciente de la situación. “Hemos intentado varias veces entrar en el piso para ayudar, pero nos lo negaron”, explicó. Su testimonio refuerza la hipótesis de que el entorno familiar llevaba tiempo siendo testigo de una situación límite, sin lograr intervenir de manera efectiva.

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Una tragedia social que se pudo evitar

Este caso pone de manifiesto la vulnerabilidad de muchos menores que viven al margen del sistema de protección, incluso cuando hay alertas previas. Afortunadamente, en este caso, la denuncia de una hija y el rápido accionar de las autoridades evitaron una posible fuga y, con ello, un riesgo aún mayor para los niños.

Ahora, con los pequeños a salvo y los progenitores en manos de la justicia, queda por delante un proceso largo de recuperación, tanto médica como emocional, para los seis hermanos que, hasta ahora, sobrevivían en condiciones indignas a ojos de cualquier estándar humano.

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