«Es increíble que se dedique a la política tenga…» Victor Manuel ataca sin piedad a Pablo Iglesias

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Víctor Manuel, sin filtro en Salvados: “No creí que el capitalismo iba a ser tan cabrón”

A sus 78 años, Víctor Manuel no necesita adornar sus palabras para que resuenen. Con la serenidad de quien lo ha visto todo, y la pasión de quien aún no ha tirado la toalla, el cantautor asturiano fue uno de los invitados estrella de la nueva temporada de Salvados, el programa de laSexta presentado por Gonzo. En un encuentro íntimo en un bar madrileño, como los de toda la vida, el artista repasó su trayectoria personal, su visión del país y las heridas —nuevas y viejas— que aún marcan el presente de España. La conversación, que recogemos hoy en laSexta.com, forma parte de una hemeroteca que se antoja imprescindible para entender no solo a una figura clave de la canción de autor, sino a todo un país.

De Mieres a Madrid: una juventud marcada por la historia

Antes de convertirse en referente musical, Víctor Manuel fue un chaval de 16 años que dejó su Asturias natal para probar suerte en Madrid. Hijo de ferroviario y nieto de un fusilado durante la guerra, creció en un entorno donde la memoria se susurraba y el pasado reciente se vivía con silencios medidos. Esa experiencia, marcada por la represión y la necesidad de expresión, lo empujó hacia la música como forma de contar lo que otros callaban. En el programa, recordaba cómo logró convencer a sus padres para dejar Mieres y volcarse en su vocación, en un momento en que apostar por la cultura era, literalmente, jugársela. Su historia, como tantas otras de su generación, es la de un país que trataba de salir de la sombra, con esfuerzo, compromiso y canciones.

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“¿Qué coño vamos a hacer con esa gente?”: crítica sin anestesia al sistema

Consciente de los tiempos que corren, el Víctor Manuel de hoy habla con una mezcla de ternura, lucidez y mala leche. Durante la charla con Gonzo, abordó la situación política y social actual sin filtros. Su diagnóstico fue rotundo: los sueldos bajos, la precariedad y la falta de expectativas están empujando a muchos jóvenes —y no tan jóvenes— hacia posiciones extremas. “Hay que subir los sueldos a la gente para que pueda organizarse la vida, porque si no, ¿qué coño vamos a hacer con esa gente que se queda ahí desparejada y desmadejada y sin un futuro claro?”, soltó sin rodeos. Para él, este abandono estructural explica buena parte del auge de la extrema derecha en España. Una advertencia que suena a aviso y a decepción.

Un capitalismo “impío” y cada vez más inhumano

Si algo le revuelve el estómago a Víctor Manuel es la deriva empresarial que observa en estos tiempos. Con una frase que resonó como un bofetón, sentenció: “Yo nunca creí que el capitalismo iba a ser tan cabrón como está siendo”. En concreto, se refirió a las declaraciones recientes del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, que ponían en duda permisos tan básicos como el luto por la muerte de un familiar. El cantautor se mostró indignado: “Hay que dar unas horas para que un tío al que se le ha muerto el padre no venga a trabajar y te discuten eso. Qué falta de piedad”. Su mirada crítica hacia un modelo económico sin empatía, que exprime a los trabajadores hasta el límite, conectó con una sensibilidad que nunca ha abandonado, ni siquiera con el paso del tiempo.

La izquierda y su viejo mal: el arte de dividirse

Pero Víctor Manuel no solo apuntó hacia la derecha. También tuvo palabras para la izquierda, esa familia política en la que siempre ha militado, pero que observa ahora con una mezcla de cercanía y hartazgo. “Es la perpetua división”, afirmó, señalando cómo, mientras la ultraderecha avanza “de forma desbocada”, la izquierda sigue enfrascada en sus luchas internas. Puso el foco en formaciones como Podemos, a quienes acusó de ser excesivamente puristas: “Se la cogen con papel de fumar”. Y en el fondo, lo que transmitía era una sensación de oportunidad perdida, de caminos que pudieron confluir y no lo hicieron por orgullo, egos o miopía política.

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Pablo Iglesias, el chalé y la anomalía

En este repaso crítico, el nombre de Pablo Iglesias no tardó en aparecer. A Víctor Manuel aún le chirría aquella consulta a las bases para comprarse un chalé, un gesto que calificó como una “anomalía”. Pero no fue solo eso: echó en falta gestos de cercanía por parte del exlíder de Podemos hacia figuras culturales o políticas con recorrido. “No le he visto nunca en esa actitud”, dijo con claridad, comparando su experiencia con otros líderes de izquierda que sí tendieron puentes. Para él, Podemos no vino a sumar, sino a romper. En su opinión, el partido emergió con una vocación de fractura que ha terminado consolidando “uno de los males endémicos de la izquierda: dividir más que unir”.

Víctor Manuel, la voz que no se calla

Lo que dejó claro la entrevista es que Víctor Manuel no ha perdido ni el compromiso ni la voz crítica que lo caracterizan desde hace décadas. En un país donde muchos callan por comodidad o cálculo, él sigue hablando claro. Ya no desde un escenario con guitarra, sino desde la memoria, la experiencia y el sentido común. Su discurso no es el de un nostálgico ni el de un iluso, sino el de alguien que ha vivido lo suficiente como para detectar los síntomas de un país que vuelve a cometer errores ya vividos. Y lo hace con la misma claridad que cuando decidió dejar Mieres con 16 años para cantar verdades. Porque algunas cosas cambian… pero otras, por suerte, no.

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