Fallece Guillermo Galván, maestro de la novela negra española y padre del detective Carlos Lombardi

El escritor y periodista Guillermo Galván ha muerto en Madrid a los 74 años, dejando un legado literario que ha marcado a toda una generación de lectores aficionados al género negro. La noticia ha sido confirmada por su editorial, Harper Collins, que ha querido rendirle homenaje con unas palabras sentidas: “Un imprescindible de la novela negra en España. Sus historias, llenas de maestría, exploraron la oscuridad y la memoria del siglo XX”.
La despedida al autor tendrá lugar este jueves en el Tanatorio de la Paz de Alcobendas, Madrid, donde amigos, lectores y colegas del mundo literario podrán darle el último adiós.
Un ingeniero que eligió contar historias
Nacido en Valencia en 1950, Guillermo Galván se formó como ingeniero aeronáutico, pero su verdadera vocación lo llevó al periodismo. Durante 35 años trabajó en la Agencia EFE, donde llegó a ocupar puestos de relevancia como jefe de la sección de Política y fundador del departamento de radio en los años ochenta. Su paso por el periodismo le sirvió de base para desarrollar su mirada crítica y su aguda sensibilidad hacia los conflictos humanos, ingredientes clave en su obra literaria.
Una carrera literaria tardía, pero brillante
Fue en 1998 cuando Galván dio el salto definitivo a la literatura con La mirada de Saturno, una intriga ambientada en la España de 1975 que le valió el Premio Tiflos de la ONCE. A partir de entonces, su pluma no dejó de producir obras reconocidas por la crítica y el público. Entre ellas destacan El aire no deja huellas; Aislinn: Sinfonía de fantasmas (Premio Río Manzanares); De las cenizas (Premio Felipe Trigo 2003); Llámame Judas (Premio Alfonso VIII); Antes de decirte adiós y Sombras de mariposa.
Su firma también aparece en numerosas obras colectivas y relatos breves, como Estigma de cal y Tal vez, donde demostró su versatilidad y profundidad narrativa.
El detective Lombardi, su huella imborrable
Galván alcanzó gran notoriedad con la serie de novelas policíacas protagonizadas por Carlos Lombardi, un detective que recorre las grietas de la posguerra española enfrentándose no solo al crimen, sino a las complejidades morales de una época sombría. Con esta saga, el autor no solo logró enganchar al lector, sino también recuperar pasajes olvidados de nuestra historia reciente, a través de la tensión y el suspense característicos del género negro.
Un autor querido y recordado
La noticia de su fallecimiento ha generado una ola de reacciones en redes sociales. Lectores y bibliotecas se han volcado en homenajes, destacando su cercanía, su pasión por las letras y su compromiso con la memoria histórica. Especialmente emotivo ha sido el mensaje de la red de bibliotecas municipales de Tres Cantos, localidad madrileña donde residía, con la que mantenía una estrecha relación.
También el Ayuntamiento de Aranda de Duero (Burgos), ciudad con la que tenía un vínculo especial y donde fue pregonero de sus fiestas en 2023, ha expresado sus condolencias y ha convocado un minuto de silencio en su memoria frente a la sede municipal.
Un legado que no se apaga
Guillermo Galván deja tras de sí un legado de literatura comprometida, rigurosa y apasionada. Desde los pasillos de la Agencia EFE hasta las calles de ficción de sus novelas, su mirada crítica y su talento narrativo han quedado grabados en cada página que firmó.
Su obra seguirá viva en las estanterías y en la memoria de quienes alguna vez se dejaron atrapar por sus tramas llenas de sombras, justicia y humanidad. España pierde a un narrador brillante, pero su voz seguirá resonando entre líneas.