La sorpresa fiscal para dueños de mascotas: lo que Hacienda permite y lo que no en la Renta 2024

Con la campaña de la Declaración de la Renta 2024 en su recta final, miles de contribuyentes continúan revisando con lupa cada apartado de su borrador, buscando no dejar escapar ninguna deducción posible. Desde el pasado 2 de abril y hasta el próximo 30 de junio, los ciudadanos tienen la oportunidad de rendir cuentas con la Agencia Tributaria. Sin embargo, un reciente recordatorio ha despertado especial interés entre los amantes de los animales: ¿es posible desgravar gastos relacionados con tus mascotas?
Un recordatorio que ilusiona… pero solo a algunos
En las últimas semanas, la Agencia Tributaria ha lanzado un aviso que ha llamado la atención de miles de dueños de mascotas en España: bajo ciertas condiciones, los gastos vinculados a animales podrían suponer una ventaja fiscal en la Declaración de este año. Pero, como suele ocurrir en materia fiscal, el diablo está en los detalles.
El origen de esta posible deducción se remonta a la Ley de Bienestar Animal, aprobada en marzo de 2023, que introdujo importantes obligaciones para los propietarios de mascotas. Entre ellas, destaca la contratación de un seguro de responsabilidad civil para dueños de perros y gatos.
«En el caso de la tenencia de perros y durante toda la vida del animal, la persona titular deberá contratar y mantener en vigor un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros que incluya en su cobertura a las personas responsables del animal, por un importe de cuantía suficiente para sufragar los posibles gastos derivados, que se establecerá reglamentariamente», señala textualmente la normativa.
Lo que no se puede deducir: seguros y veterinarios, fuera de la ecuación
A pesar del carácter obligatorio de esta cobertura, Hacienda ha aclarado que ni el coste del seguro ni las facturas del veterinario pueden deducirse en la declaración del IRPF. Esto aplica para la mayoría de los ciudadanos, incluso si tienen varios animales en casa y destinan una parte significativa de sus ingresos a su cuidado.
La normativa es clara: estos gastos se consideran personales y, por tanto, no deducibles. En consecuencia, la mayoría de los propietarios de mascotas deberán asumir estos costes sin esperar un alivio fiscal.
La excepción: los autónomos sí pueden desgravar
Sin embargo, hay un grupo que sí puede beneficiarse: los trabajadores autónomos inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Para ellos, existe una excepción importante en la normativa fiscal.
Si los animales están directamente relacionados con la actividad económica del autónomo —por ejemplo, un perro guardián en una finca o un gato en una tienda—, los gastos vinculados a su cuidado pueden ser considerados deducibles. Esto incluye desde el seguro obligatorio hasta otros gastos como alimentación o atención veterinaria, siempre que estén justificados y se reflejen correctamente en la contabilidad del negocio.
Para acceder a esta ventaja fiscal, el contribuyente debe presentar facturas y demostrar que dichos gastos están directamente vinculados con su actividad económica. Solo en ese caso, Hacienda permitirá su deducción.
Una medida que genera debate
La posibilidad de desgravar los gastos de las mascotas ha abierto un debate entre propietarios de animales y expertos en fiscalidad. Mientras que muchos celebran que al menos una parte de la población —los autónomos— pueda acogerse a esta medida, otros reclaman una reforma más amplia que contemple el impacto económico real de cuidar animales de compañía, especialmente cuando se trata de animales de asistencia o apoyo emocional.
En paralelo, ciudades como Barcelona ya han comenzado a aplicar sanciones económicas a quienes incumplen las obligaciones impuestas por la ley de bienestar animal. En la capital catalana, por ejemplo, las multas por no cumplir con las normativas pueden alcanzar hasta los 300 euros.
¿El futuro? Más regulación y, quizás, más beneficios fiscales
A medida que las mascotas ganan reconocimiento como miembros de pleno derecho en muchas familias, también crece la presión para que su cuidado tenga un reflejo en la legislación fiscal. Por ahora, la deducción de sus gastos se limita a ciertos casos muy específicos, pero la conversación sobre su impacto económico ya está sobre la mesa.
La campaña de la Renta 2024 está en marcha, y para quienes aún no han presentado su declaración, este podría ser el momento oportuno para revisar si sus mascotas forman parte de su actividad profesional. En ese caso, podrían convertirse, literalmente, en un alivio fiscal inesperado.