Muere Noelia al recibir la eutanasia mientras se intentaba boicotear el momento a las puertas del hospital

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La larga agonía de Noelia ha llegado a su fin. La joven, de 25 años y con paraplejia, falleció este jueves tras recibir la eutanasia, después de haber esperado 601 días debido a los recursos judiciales interpuestos por su padre y por la fundación Abogados Cristianos, contrarios a su decisión de morir dignamente. Hasta el último instante, grupos ultracatólicos trataron de obstaculizar el proceso en el centro sociosanitario donde permanecía ingresada.

Su historia marcó un precedente en España al convertirse en el primer caso que llegó a juicio para determinar el acceso a la muerte asistida de una paciente que contaba con todos los informes médicos favorables. Durante casi 20 meses, su solicitud no solo fue respaldada por los 19 integrantes de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, sino también autorizada por seis instancias judiciales, incluyendo juzgados de Barcelona, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional e incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

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Un proceso avalado y rodeado de polémica

A pesar de este amplio respaldo institucional, el fallecimiento de la joven se vio envuelto en una fuerte exposición mediática. Esta situación se vio alimentada por la difusión de bulos en redes sociales por parte de sectores de extrema derecha y por la propia asociación demandante, que promovió concentraciones frente al centro sanitario para rezar «por Noelia y su familia» denunciando un supuesto «abandono de la Administración».

Mientras tanto, un juzgado de Barcelona desestimaba un nuevo recurso presentado por sectores conservadores para frenar el procedimiento. «El concepto dignidad ha desaparecido en este procedimiento, es todo lo contrario al trato digno», señalaba semanas atrás Francesc José María Sánchez, vicepresidente de la comisión de expertos de la Generalitat.

Una espera prolongada y dolorosa

El experto hacía referencia al prolongado periodo de 20 meses en el que la joven tuvo que esperar a que concluyera el proceso judicial que bloqueaba su decisión. «Es vergonzosa la manipulación que la familia y otros interesados, como Abogados Cristianos, han hecho», afirmaba otro miembro del comité, subrayando las garantías del procedimiento seguido.

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De no haberse interpuesto obstáculos legales, Noelia habría fallecido el 2 de agosto de 2024. «Me robaron mi día», expresó ante la jueza que suspendió su eutanasia tras el recurso presentado por su padre y la organización ultracatólica. Desde entonces, transcurrieron casi 20 meses desde la fecha elegida por la joven para poner fin a su sufrimiento.

El origen de su situación médica

En el momento en que fijó esa fecha, ya llevaba tiempo esperando tras haber solicitado la prestación y haber recibido el aval de los especialistas de la Generalitat. Entre las circunstancias analizadas figuraban su edad y un antecedente autolítico: en 2022 quedó en silla de ruedas tras intentar suicidarse al precipitarse desde un quinto piso.

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Durante el proceso judicial, la joven explicó que ese intento se produjo tras haber sufrido una agresión sexual que nunca denunció. A raíz de aquel episodio, pasó por distintos centros médicos: primero un hospital, después la clínica Guttmann y finalmente un centro sociosanitario, donde recibió tratamiento tanto para el dolor físico como para problemas psicológicos derivados de la «ansiedad, tristeza o soledad existencial», agravados, según los médicos, por la larga espera judicial.

Debate médico y judicial

Contrariamente a lo defendido por Abogados Cristianos, el caso de Noelia no se basaba en una patología psiquiátrica, sino en una «lesión medular irreversible» que le provocaba sufrimientos «graves, crónicos, constantes e imposibilitantes además de no existir posibilidad de mejora con los medios terapéuticos actuales», tal como reconoció el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

El mismo tribunal añadió que dicha lesión generaba «dolor neuropático de difícil control farmacológico». Aun así, según denunció la Generalitat, la organización ultracatólica insistió en emitir valoraciones médicas que ya habían sido analizadas y rechazadas en todas las instancias judiciales.

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Consecuencias y debate futuro

El padre de la joven sostiene todavía que su hija no cumplía los requisitos para acceder a la eutanasia y que podía desenvolverse por sí misma. Sin embargo, los informes médicos reflejan lo contrario: en los últimos meses, Noelia tuvo que ser sedada por vía subcutánea debido a un dolor neurológico intenso que le impedía descansar.

Con el objetivo de evitar situaciones similares en el futuro, la Generalitat impulsó un recurso ante el Tribunal Supremo para revisar la doctrina que permite a familiares recurrir estas decisiones. El alto tribunal deberá pronunciarse en los próximos meses y establecer jurisprudencia sobre un debate que ya ha llegado a pleno.

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