Juan Roig saca pecho: “Pagar impuestos es muy sano” y anima a los empresarios a “salir del armario”

El presidente de Mercadona, Juan Roig, ha defendido con firmeza el papel del empresariado en la sociedad durante su intervención en el Congreso Aecoc Gran Consumo, celebrado en el Roig Arena de Valencia con motivo de su 40º aniversario. En un discurso cargado de mensajes directos, el empresario valenciano ha lanzado una reflexión poco habitual en su gremio: “Todos tenemos que pagar impuestos, es una cosa muy buena y muy sana y hay que estar muy orgullosos”, afirmó sin rodeos.
Roig matizó que el verdadero problema no es cuánto se paga, sino cómo se gestiona el dinero recaudado. Una crítica velada a las administraciones públicas que acompaña a su visión sobre la función de las empresas en la sociedad.
Beneficios sí, pero con propósito
Durante su ponencia titulada El orgullo de ser empresario, Roig abordó la necesidad de que las compañías sean rentables, aunque advirtió que “si tu principal propósito son los beneficios, no es saludable”. En su opinión, “ganar dinero es necesario, es obligatorio y es satisfactorio”, ya que permite pagar sueldos, impuestos, proveedores y repartir dividendos. “Sin beneficios, nada funciona”, sentenció.
Con su habitual tono directo, el líder de la cadena de supermercados más potente de España defendió el rol transformador de los empresarios: “Es un orgullo ser empresario porque somos los que movemos el mundo”. Y añadió: “Los directivos somos los que movemos el mundo. Lo que tenemos que hacer es creérnoslo”.
Empresarios, a escena: “La gente quiere escucharnos”
Roig aprovechó para lanzar un claro mensaje a sus colegas: “Debemos sentirnos orgullosos y ser referentes en la sociedad civil”. Y no dudó en pedirles que “salgan del armario”, en referencia al escaso protagonismo público que, según él, tiene el empresariado. “La gente quiere escucharnos”, afirmó, al tiempo que animó a pensar “qué podemos hacer por España”.
Los cinco pilares del modelo Mercadona
El presidente de Mercadona también desgranó el modelo empresarial que aplica en su compañía, basado en lo que llama los cinco componentes: trabajador, cliente, proveedor, capital y sociedad. Cada uno de ellos debe estar satisfecho para que la empresa funcione. “Si no satisface a los cinco de una forma u otra, no funciona la empresa”, dijo, y subrayó que todos son igual de importantes.
En ese sentido, recordó que el cliente es el centro de todo: “Es el que tiene el poder sobre la vida y la muerte de una empresa. Este es nuestro faro”. En lugar de ofrecer un catálogo enorme, la cadena aplica su filosofía “totaler radical”: facilitar que el cliente acierte con un surtido reducido pero de gran calidad.
Trabajadores con manos, corazón y cerebro
En cuanto a los empleados, Roig se mostró “muy orgulloso” de los cerca de 120.000 trabajadores de Mercadona, y recalcó que hay que cuidarlos más allá del salario. “Un trabajador no es solo manos, es corazón y cerebro”, dijo, añadiendo que “las manos puedes comprarlas, el corazón y cerebro necesitas que se sienta bien tratado como ser humano”.
También defendió que ser un buen empleador no significa dar siempre lo que el trabajador quiere, sino “lo que necesita”. Como ejemplo de retribución, mencionó que un gerente A en Mercadona cobra 2.100 euros netos al mes.
Proveedores que ganan… o no trabajan con Mercadona
Roig dedicó buena parte de su discurso a los proveedores, a los que considera parte esencial del éxito de su compañía. Reconoció que alcanzar la calidad total “es muy difícil”, pero que están en constante mejora para reducir las quejas a cero. Y lanzó un mensaje contundente: “Los 2.000 proveedores de Mercadona ganan dinero. Si no le ganas dinero, no le vendas a Mercadona”.
Para Roig, es clave que el esfuerzo de los proveedores sea rentable, ya que la sostenibilidad de la cadena depende también de ellos. “Por mucho que hagas, siempre puedes hacer más”, insistió.
Empresas al servicio de la sociedad
En su repaso a los pilares de Mercadona, también incluyó el compromiso con la sociedad. Reivindicó acciones como el plan Alcem-se, activado para ayudar a los afectados por la DANA, y que, según él, “dio a muchos empresarios un vaso de agua en el desierto”. “Un millón de españoles, valencianos casualmente, nos sentimos desamparados”, recordó.
Por último, se refirió al capital como un componente satisfecho, asegurando que “está muy satisfecho con su reparto de dividendos”.
Menos leyes, más responsabilidad
Roig también aprovechó para destacar el papel de la asociación AECOC en la mejora del sector, el diálogo entre distribuidores y fabricantes, y la innovación logística. Y lanzó un mensaje claro: “Menos legislación y más cumplir nosotros”, defendiendo que las empresas deben autorregularse y asumir sus responsabilidades sin necesidad de una excesiva carga normativa.
En definitiva, Roig dibujó un modelo de empresa comprometida, rentable y socialmente activa, con un discurso que mezcla orgullo empresarial, crítica institucional y una invitación a que los empresarios salgan de la sombra y participen en el debate público.