Pensaban que no se vería: Lo que nadie se dio cuenta del ya legendario apretón de manos entre Sánchez y Trump

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Trump y Sánchez escenifican cordialidad en Egipto pese a las tensiones por la OTAN


Un saludo, varias sonrisas y un tirón de brazo. Así fue el reencuentro entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el mandatario estadounidense, Donald Trump, durante la ceremonia de firma del plan de paz para Gaza, celebrada este lunes en la ciudad egipcia de Sharm El Sheij.

La escena tuvo lugar sobre un podio escalonado y cubierto por una alfombra roja, donde destacaba una gran pancarta con el lema «PEACE 2025». Trump, que llegó con notable retraso al evento, esperó de pie mientras saludaba uno a uno a más de treinta jefes de Estado y líderes internacionales que participaban en la cumbre.

Entre ellos, Pedro Sánchez fue recibido con una sonrisa. El republicano le estrechó la mano con entusiasmo y, como hiciera con otros dirigentes, acompañó el gesto con un leve tirón de brazo. Sánchez, por su parte, respondió con una sonrisa y apoyó brevemente su mano en la espalda del presidente estadounidense. Una imagen que transmite cordialidad, aunque los días previos hubieran estado marcados por la polémica.

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Trump: entre bromas y dardos

La tensión en el ambiente no era gratuita. Solo cuatro días antes, Trump había lanzado una bomba diplomática en forma de sugerencia: que España podría ser expulsada de la OTAN por no cumplir con sus compromisos en materia de gasto en defensa.

«Tal vez deberían expulsarlos de la OTAN, francamente», dijo el presidente estadounidense durante una rueda de prensa conjunta con el primer ministro finlandés, Alexander Stubb. «No tienen excusa para no hacerlo. Pero no pasa nada», añadió con tono despreocupado pero claramente provocador.

En ese mismo encuentro, Trump recordó su exigencia a los aliados para que elevaran el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, algo que España no ha hecho. «Deben llamarles (a España) y averiguar por qué están rezagados», remató.

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Una broma pública… con destinatario claro

Durante su intervención tras la firma del acuerdo de paz, Trump no dejó pasar la oportunidad de lanzar una indirecta muy directa a Sánchez, en presencia del resto de líderes internacionales. «¡España! ¿Dónde está España? ¿Estáis trabajando con él (Sánchez) respecto al PIB? Bueno, ya llegaremos a eso. Estáis haciendo un fantástico trabajo», soltó, mientras buscaba con la mirada al presidente español.

El comentario, mitad chiste y mitad reproche, provocó algunas sonrisas entre los asistentes, muchos de los cuales también forman parte de la Alianza Atlántica.

Una cumbre para la paz con sabor a geopolítica

La cumbre de Sharm El Sheij fue organizada por el propio Trump junto al presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi. El evento reunió a figuras clave del panorama internacional: el rey Abdalá II de Jordania, Emmanuel Macron, Giorgia Meloni, Recep Tayyip Erdogan, Mahmud Abás o el secretario general de la ONU, António Guterres. Incluso el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, apareció para saludar y posar junto a Trump.

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Meloni fue la única mujer en la tradicional foto de familia, ubicada curiosamente en una de las esquinas de la imagen. Los países protagonistas del plan de paz –Estados Unidos, Egipto, Turquía y Catar– ocuparon el centro de la imagen como anfitriones del acuerdo.

El trasfondo: una relación gélida

Pese a la puesta en escena amigable, la relación entre Trump y Sánchez está marcada por la distancia. Desde que el republicano regresó a la Casa Blanca en enero, apenas han tenido contacto. Coincidieron en la cumbre de la OTAN celebrada en junio en La Haya, pero no intercambiaron ni saludo ni palabras.

En aquel encuentro, España fue el único país de la Alianza que no se comprometió al objetivo del 5% del PIB en Defensa, lo que reavivó las críticas de Trump. A esto se suma la ausencia de Sánchez en la recepción de la ONU en Nueva York el pasado septiembre, a la que sí asistió el rey Felipe VI.

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Ambos líderes solo habían mantenido una conversación telefónica en noviembre del año anterior, tras la victoria electoral de Trump. En esa ocasión, Sánchez felicitó al presidente estadounidense y expresó su deseo de seguir colaborando frente a los desafíos globales.

Moncloa resta importancia a las amenazas

Desde el Ejecutivo español, se ha querido quitar hierro a las palabras de Trump. Fuentes de Moncloa afirman que España es «un miembro de pleno derecho y comprometido con la OTAN» y que cumple con sus objetivos de capacidad, al mismo nivel que Estados Unidos.

«España sigue firme en su compromiso con la seguridad internacional», señalan, mientras intentan mantener una postura diplomática ante las provocaciones de Washington.

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¿Diplomacia o teatro?

El saludo entre Sánchez y Trump puede interpretarse como una puesta en escena política necesaria en un foro internacional clave, más que una señal de deshielo real en la relación bilateral. Con el foco puesto en el conflicto de Gaza y en los equilibrios dentro de la OTAN, ambos líderes mostraron buena cara, aunque las diferencias sigan muy presentes.

El tiempo dirá si esta cordialidad sobre la alfombra roja se traduce en avances reales o si, una vez apagadas las cámaras, vuelven los dardos y las tensiones.

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