Poco a poco van a ir… La OCU pide que extremes la precacución al comprar agua

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La OCU alerta: el agua del grifo embotellada se hace pasar por mineral en los supermercados

¿Qué pasa si al comprar una botella de agua mineral en el supermercado, en realidad te estás llevando agua del grifo? Esta es la pregunta que ha puesto sobre la mesa la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que ha lanzado un contundente aviso para que los consumidores estén atentos a una tendencia creciente en los lineales de muchas tiendas: la aparición de lo que se conoce como «agua potable preparada». Aunque este tipo de agua embotellada es legal y segura para el consumo, el verdadero problema —según denuncia la organización— es que muchos consumidores no saben exactamente qué están comprando. Y no por despiste, sino por cómo se presenta el producto.

Agua potable preparada: el nuevo invitado inesperado en tu carrito

«¿Sabes que no todo el agua que te venden es agua mineral? A veces es directamente agua del grifo embotellada. Sí, es segura, pero lo peor es cómo te lo presentan para que no te enteres», dice la OCU en un vídeo difundido por sus redes sociales. Lo que podría parecer un caso puntual o anecdótico se está convirtiendo, poco a poco, en una práctica común que puede despistar incluso a los consumidores más atentos. La OCU relata, por ejemplo, un caso concreto: «El otro día, al ir a comprar agua en un centro comercial, cogí esta botella pensando que era agua mineral como siempre. Cuando nos dimos cuenta de que era agua simplemente del grifo: agua potable preparada…».

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El engaño no está en el agua, sino en la etiqueta

Este tipo de agua, denominada «agua potable preparada», no es otra cosa que agua del grifo sometida a ciertos procesos para hacerla apta para el consumo, envasada y vendida como si fuera un producto premium. En el caso citado por la OCU, la botella en cuestión venía de Dinamarca. «En este caso, esta botella de agua es una botella de agua preparada, es decir agua envasada de red, y esta por ejemplo viene de Dinamarca, con lo cual encima es muy poco sostenible envasar agua del grifo en Dinamarca y traerla a España», explican desde la organización. No se trata de un problema de salud o seguridad, sino de transparencia. El diseño del etiquetado puede inducir al error y hacer que el consumidor crea que está comprando agua mineral, cuando en realidad está pagando más por algo que tiene en casa por unos céntimos.

Legal sí, habitual no

La comercialización de esta agua está permitida por la normativa europea y española, pero sigue siendo poco común en nuestro país. La OCU destaca que en España lo habitual es consumir agua mineral natural cuando se compra agua embotellada, y que no se espera encontrar agua del grifo, aunque esté tratada, en botellas de aspecto similar a las marcas de agua mineral. “La confusión no nace porque el consumidor sea despistado, sino porque muchos envases están diseñados para sugerirte una cosa mientras te venden otra”, insisten.

Qué dice la ley sobre el agua envasada en España

Para entender el marco legal que permite estas prácticas, hay que acudir al Real Decreto 1798/2010, de 30 de diciembre, y a la Directiva 2009/54/CE sobre aguas minerales naturales. Estas normas establecen con claridad las diferencias entre los distintos tipos de agua embotellada, especialmente en lo relativo al origen, los tratamientos permitidos y las exigencias de etiquetado. Por ejemplo:

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  • El agua mineral natural y el agua de manantial deben tener origen subterráneo y conservar una composición estable en minerales y propiedades específicas.
  • Los análisis físico-químicos y microbiológicos son obligatorios para garantizar su calidad.
  • No se permite alterar la composición natural del agua más allá de lo estrictamente necesario según los procesos autorizados.
  • El etiquetado debe reflejar con claridad el tipo de agua, su origen y los tratamientos aplicados.

¿Entonces qué podemos hacer como consumidores?

La clave está en mirar bien las etiquetas. Frente a envases que parecen agua mineral pero que en realidad contienen agua potable preparada, los consumidores tienen la responsabilidad (y el derecho) de estar bien informados. La OCU insiste en la importancia de que las marcas no jueguen al despiste y presenten el producto con claridad. Aunque la legalidad está de su parte, el problema está en la opacidad del marketing y el diseño de los envases. Así que ya sabes: la próxima vez que cojas una botella de agua en el súper, mira dos veces. Podrías estar pagando por algo que ya sale —y gratis— de tu grifo.