García-Page se moja en ‘El Hormiguero’ y rompe el silencio sobre Felipe González

El presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, fue el invitado estrella de este miércoles en El Hormiguero, el programa presentado por Pablo Motos, y no dejó indiferente a nadie. En una conversación extensa y cargada de contenido político, el dirigente socialista abordó algunos de los asuntos más espinosos de la actualidad nacional y, especialmente, la tormenta desatada tras las palabras del expresidente del Gobierno Felipe González. En un momento político marcado por la tensión interna y los reproches cruzados, Page optó por defender con firmeza la figura del histórico líder socialista, cuestionando abiertamente la campaña de críticas que, a su juicio, se ha orquestado contra él.
Durante la entrevista, Pablo Motos puso sobre la mesa las recientes declaraciones de González, quien aseguró que votaría en blanco en lugar de apoyar al PSOE si continúa bajo el liderazgo actual, en clara alusión a Pedro Sánchez. El presentador recordó que al expresidente le han tildado de “traidor” y “resentido” por sus palabras, un calificativo que no pasó desapercibido para García-Page. “Tardaron unos días en hacerle la campaña. Yo creo que coincidió con el hecho de que la cumbre europea a la que no fuimos invitados como país, a mí me molesta, se quería tapar. Entonces arreció una campaña contra Felipe… Que no es nueva, eh”, expresó, dejando entrever que las críticas no son espontáneas ni recientes.
Un liderazgo “en mayúsculas” bajo fuego interno
Lejos de esquivar el debate, el presidente castellanomanchego definió sin titubeos la figura de González: «Felipe es un líder en mayúsculas y no lo discute ni el adversario y por consiguiente, me duele que se le haga una campaña tan gratuita, la cual vi desde el primer momento». Con estas palabras, Page no solo defendía la trayectoria política del expresidente, sino que también cuestionaba la legitimidad de los ataques recibidos, sugiriendo que responden más a estrategias internas que a discrepancias ideológicas de fondo.
El dirigente socialista quiso además contextualizar las tensiones actuales recordando un episodio ocurrido hace una década. «Felipe González, por petición expresa de Pedro Sánchez, salió diciendo que le parecía bien la abstención al gobierno de Rajoy. ¡Por petición de Pedro Sánchez! No sabíamos entonces que se iba a poner de moda lo de cambiar de opinión. Le hizo caso. Estamos hablando de 10 años, ya desde entonces, cuando nos querían insultar, nos llamaban felipistas». Con esta afirmación, Page subrayó lo que considera una contradicción histórica dentro del propio partido y evidenció que las etiquetas y reproches no son algo nuevo en el seno del PSOE.
Los dos 1 de octubre y las heridas abiertas en el PSOE
La conversación también derivó hacia uno de los momentos más convulsos vividos por los socialistas en los últimos años. «Los dos 1 de octubre, que lamentablemente esos dos días tienen bastante relación: uno del independentismo catalán y uno sangrante que vivimos en la sede de mi partido (PSOE). Cuando llegamos a la sede, además de decirme que estaba por ahí un tal Torra, yo vi cómo sacaban pancartas y banderas para jalear», relató. Sus palabras evocaron no solo el referéndum ilegal en Cataluña, sino también la crisis interna que fracturó al partido y dejó cicatrices aún visibles en su estructura orgánica.
En ese contexto, García-Page añadió otro testimonio significativo: «Luego me contó Lambán cuando pasó que le estaban atacando, le decían «felipista». Es así desde el primer día. Le iría mucho mejor al Gobierno si pidiera opinión a Felipe González, no quiero decir con ello que comparta todas sus opiniones ni él las mías.» Con esta reflexión, el presidente autonómico defendió la conveniencia de escuchar a las voces con experiencia, aunque no exista coincidencia plena en todos los planteamientos. Para Page, la discrepancia no debería convertirse en anatema, sino en una oportunidad de enriquecer el debate interno.
“Pura envidia”: el dardo final
La entrevista alcanzó su punto más contundente cuando García-Page lanzó una afirmación que no dejó margen a la ambigüedad: «Es indiscutible que una parte de la gente que critica a Felipe González es por pura envidia. Simple y llanamente, en la vida van a llegar a su nivel». Con esta frase, el dirigente socialista cerró filas en torno al expresidente y apuntó directamente a lo que considera el verdadero motor de las críticas. Más allá de las diferencias políticas, Page dejó claro que, en su opinión, la figura de Felipe González sigue siendo un referente histórico cuya estatura política resulta difícil de igualar, incluso para quienes hoy ocupan posiciones de poder.