Recibe un medicamento al que era alérgico y acaba tetrapléjico: reclaman más de un millón de euros

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De una pancreatitis a una vida marcada por la tragedia: el caso que sacude a la sanidad

Lo que comenzó como un ingreso hospitalario por una pancreatitis terminó convirtiéndose en una de las historias más estremecedoras de presunta negligencia médica en España. Un hombre de 48 años, Agapito, acudió a un hospital público de Galicia en busca de tratamiento y salió con una discapacidad del 100% y tetraplejia tras una cadena de acontecimientos que su familia considera completamente evitables. El punto de inflexión fue la administración de un medicamento al que era alérgico, pese a que esta información constaba en su historial clínico. A partir de ese momento, su vida cambió radicalmente, quedando reducido a una existencia en la que solo puede comunicarse mediante leves movimientos oculares y faciales.

Un fármaco contraindicado que desató una reacción devastadora

El medicamento administrado fue, presuntamente, metamizol, conocido comercialmente como Nolotil. «Un hombre informó de su alergia, pero se le administró el medicamento». Este hecho desencadenó un shock anafiláctico que derivó en una parada cardiorrespiratoria y, posteriormente, en un daño cerebral irreversible. La gravedad del caso no reside únicamente en las consecuencias, sino en que la alergia del paciente ya había sido documentada previamente en su historial médico. A pesar de ello, el fármaco fue suministrado, lo que ha llevado a la familia a denunciar un fallo grave en los protocolos de seguridad sanitaria.

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Una vida completamente dependiente tras el error

Desde aquel momento, Agapito vive en una situación de dependencia absoluta. No puede hablar, moverse ni expresar dolor de manera convencional. Se alimenta mediante una sonda gástrica y requiere cuidados constantes. Su entorno familiar ha tenido que adaptarse a una nueva realidad marcada por la atención permanente y los elevados costes económicos que implica su estado. Antes del incidente, llevaba una vida completamente normal: caminaba, jugaba al fútbol y disfrutaba de su familia. Hoy, aunque comprende todo lo que ocurre a su alrededor, no puede interactuar como antes, lo que añade una carga emocional devastadora.

La batalla judicial: una indemnización en disputa

El caso ha llegado a los tribunales mediante una demanda civil en la que la familia reclama 1,4 millones de euros para cubrir los cuidados de por vida del paciente. La documentación presentada incluye pruebas clave, como la historia médica donde figura la alergia al metamizol y registros hospitalarios en los que se menciona la “posible administración accidental de metamizol”. El despacho Bley Abogados, encargado del caso, sostiene que existe una relación directa entre el error médico y las consecuencias sufridas, apoyándose en informes periciales que refuerzan esta tesis.

La aseguradora admite el error, pero minimiza la compensación

En un giro relevante, la aseguradora Relyens, responsable de cubrir al Sergas, no niega la existencia de la negligencia. Sin embargo, discrepa profundamente en la cuantía de la indemnización. Frente a los 1,4 millones reclamados, propone una compensación de apenas 206.488 euros, argumentando que la esperanza de vida del paciente es mucho menor, estimándola en cinco años. Esta postura ha sido duramente criticada por la familia, que considera que no se han valorado adecuadamente los avances médicos ni las posibilidades reales de mejora con terapias especializadas.

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Denuncia pública y lucha por una vida digna

Más allá de los tribunales, la familia ha decidido visibilizar el caso a través de una campaña en redes sociales bajo el nombre luchandopormilsonrisasdemipapa. El objetivo es recaudar fondos y concienciar sobre la situación de Agapito, así como denunciar lo que califican como un “abandono social total”. Su hijo, Francisco Daniel, visita a su padre diariamente y comparte los pequeños avances logrados, mientras lucha por garantizarle una atención adecuada. También critica la falta de recursos y protocolos específicos para pacientes con daño cerebral adquirido, señalando que incluso perdió su plaza en una unidad especializada tras un episodio de fiebre.

Un caso que reabre el debate sobre la seguridad sanitaria

Este suceso ha vuelto a poner sobre la mesa la importancia de los protocolos médicos y la correcta revisión de los historiales clínicos. La familia insiste en que todo podría haberse evitado con una simple comprobación de las alergias del paciente, una práctica básica en cualquier entorno sanitario. Mientras el proceso judicial sigue su curso, el caso de Agapito se ha convertido en un símbolo de las consecuencias que pueden derivarse de un error humano en el sistema sanitario, y en una llamada de atención sobre la necesidad de reforzar las medidas de seguridad para proteger a los pacientes.

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