Su madre se acababa… El conductor de uno de los trenes de Adamuz perdió la vida con solo 27 años era de Alcorcón

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El nombre propio de la tragedia: Pablo, 27 años

El joven conductor del tren Alvia procedente de Puerta de Atocha y con destino a Huelva tenía nombre, edad y una historia detrás. Se llamaba Pablo, tenía 27 años y era vecino del municipio madrileño de Alcorcón. Él es una de las víctimas mortales del descarrilamiento ocurrido en Adamuz, en la provincia de Córdoba, un accidente que ha sacudido al sector ferroviario y ha dejado a una ciudad entera sumida en el dolor. Su muerte ha puesto rostro humano a una tragedia que, más allá de los números, ha destrozado familias, compañeros y comunidades enteras.

Un maquinista joven en un destino reciente

Pablo llevaba solo unos meses realizando este trayecto de larga distancia, una ruta exigente que conecta Madrid con Andalucía occidental. Su llegada a este servicio fue consecuencia de los movimientos internos habituales en la compañía ferroviaria, donde periódicamente se ofrecen cambios de destino y de tipo de tren a los empleados. Fue así como entró a la base Atocha, Chamartín y Córdoba, para sustituir a otros compañeros que habían solicitado cambios hacia la media distancia. Un relevo rutinario que terminó de la peor manera posible.

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“Una desgracia”: el silencio roto de los compañeros

El colectivo de maquinistas de esa residencia está profundamente afectado por lo ocurrido. No hay grandes discursos ni explicaciones grandilocuentes. Entre ellos, la palabra que más se repite es simple y demoledora: “una desgracia”. Así definen el accidente quienes compartieron turnos, charlas y vías con Pablo, un joven profesional que apenas comenzaba a consolidarse en los trayectos de larga distancia y que había asumido el reto con normalidad y compromiso.

Un joven muy conocido en Alcorcón

Pablo vivía en el barrio de Ondarreta y había estudiado en el Colegio público Santo Domingo, un centro muy arraigado en la vida del municipio. Su familia era conocida en la localidad, especialmente su madre, que fue profesora en ese mismo colegio hasta el pasado mes de junio, cuando se jubiló. La noticia corrió rápido por Alcorcón, donde vecinos, antiguos compañeros de clase y docentes no tardaron en expresar su consternación ante una pérdida tan repentina e injusta.

Luto oficial y un municipio roto por el dolor

El Ayuntamiento de Alcorcón no tardó en reaccionar. El consistorio ya ha trasladado el pésame oficial a la familia del joven maquinista, y su alcaldesa, Candelaria Testa (PSOE), ha decretado luto oficial en la localidad. Este se extenderá desde las 0.00 horas del día 20 de enero hasta las 24.00 horas del día 22 de enero. Durante esos días, Alcorcón baja la voz y guarda silencio en memoria de un vecino joven, trabajador y con toda una vida por delante que quedó truncada sobre las vías.

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