
Controles y volumen de pruebas en carretera
La Guardia Civil lleva a cabo anualmente millones de controles en las carreteras. Para entender la magnitud de estas actuaciones, basta con señalar que en los últimos 12 meses se han efectuado más de siete millones de pruebas de alcoholemia y algo más de 200.000 test de detección de drogas. Además de estos controles específicos, también se realizan inspecciones centradas en la documentación del conductor y del vehículo, así como en el estado mecánico del automóvil.
Una de las grandes dudas entre los conductores es qué criterios siguen los agentes a la hora de decidir qué coches detener, una selección que, desde luego, no es aleatoria. Un agente ha elaborado un particular listado en el que menciona las marcas y modelos que suelen atraer más su atención, encabezado por los Seat León de distintas generaciones, especialmente aquellos con acabados deportivos FR.
Factores que influyen en la selección
Hace unos meses, otro agente explicaba que a menudo se guía por la apariencia del conductor, y que elementos como llevar gorra o gafas de sol pueden ser determinantes para ordenar una detención. Ahora, un nuevo testimonio anónimo compartido en redes sociales revela que su método se basa principalmente en la marca, el modelo e incluso el color del vehículo a la hora de decidir quién pasa y quién no por el control.
En ese curioso ranking, el segundo puesto lo ocupa un habitual de las intervenciones: el VW Golf GTI, sobre todo en sus versiones más antiguas. Tras él, no fallan el Hyundai Coupé —un modelo deportivo muy popular en su época—, seguido de cualquier BMW de la línea M Power, los Mini Cooper con kit de carrocería y, entre las furgonetas, la icónica Ford Transit.
Modelos más observados y dinámica en los controles
Después de estos vehículos, los agentes también prestan especial atención a berlinas veteranas de Volvo, a los Chrysler 300 C, a la clásica Citroën C15 y prácticamente a cualquier tipo de vehículo camperizado. Como remate, añaden al listado un criterio singular: los coches amarillos, independientemente del modelo.
En la práctica, el “triaje” o filtro inicial en los controles suele realizarse justo en el acceso al dispositivo, donde uno o dos agentes deciden de manera rápida qué vehículos deben detenerse y cuáles pueden continuar su marcha.