
Una cita que comenzó con cortesía
La velada entre Avelino e Isabel en First Dates arrancó de forma amable, pero no tardó en torcerse. Avelino, un metre jubilado originario de Andalucía, buscaba una mujer con energía, curiosidad y ganas de compartir vida. Sin embargo, la conexión con Isabel, ama de casa residente en Las Palmas, no fluyó como esperaba.
Desde el inicio, Isabel se definió como una mujer «de antes», una afirmación que se evidenció a lo largo de la cena. Pronto dejó claro que no buscaba una relación con intimidad física, sino una compañía para charlar, salir y disfrutar… pero sin llegar al contacto romántico.
Posturas opuestas e incomodidad creciente
Avelino, aunque algo sorprendido por esa postura, intentó mantener una actitud respetuosa. A medida que avanzaba la conversación, las diferencias entre ambos se hicieron más notorias. Isabel comenzó a opinar negativamente sobre otros comensales del programa, lanzando críticas a quienes llevaban rastas, se teñían el pelo o estaban en parejas del mismo sexo. “Eso antes no se veía”, comentó, dejando clara su visión conservadora.
El momento más incómodo llegó al trasladarse al reservado, donde Avelino tanteó la posibilidad de un gesto más cercano. »¿Un piquito?», preguntó él con una sonrisa. »No, no empieces. Un beso en la mejilla», zanjó Isabel. »Está cerrada en banda», expresó Avelino, decepcionado por la falta de conexión.

Comentarios que sellaron el destino de la cita
La situación terminó de desmoronarse cuando ambos compartieron sus impresiones con el equipo. “Yo quería darle un beso, pero no ha querido”, explicaba Avelino. “Me quería dar un pico ¿Tú te crees?”, replicaba ella, visiblemente molesta. “Un beso tampoco pasa nada. Hay que ser moderna”, comentó una de las camareras. Isabel, firme en su postura, respondía: “Yo no quiero eso, ya te lo he dejado claro”.
La tensión seguía en aumento. La camarera, intentando resumir la situación, lanzó un diagnóstico claro: “Avelino, aquí no hay futuro”. Y Avelino, sin dudarlo, confirmó sus prioridades: “Yo no puedo vivir con una mujer que no esté activa a nivel sexual”.
El momento que lo cambió todo
El punto de no retorno llegó durante un baile. Mientras sonaba un pasodoble, Isabel exclamó un polémico “¡Viva Franco!”, lo que provocó la inmediata reacción de Avelino: “Eso no puedes decirlo”, le respondió, cortando en seco el ambiente.
La cita concluyó sin beso, sin química y con una fuerte disonancia de valores. Avelino no tuvo dudas al despedirse. “Es una mujer anclada en el pasado”, sentenció. Con esa conclusión, la posibilidad de un segundo encuentro quedó totalmente descartada.