«Venía a mi lado una chica herida que me decía que no quería morir». Horrible testimonio de una viajera del tren accidentado en Adamuz

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Yuri, una pasajera marcada por el terror del descarrilamiento

Yuri viajaba en el tren que descarriló este domingo a la altura de Adamuz, en Córdoba. De origen colombiano, se dirigía desde Málaga a Madrid cuando su trayecto se convirtió en una pesadilla. Aunque fue examinada en el hospital Reina Sofía y no presenta heridas de gravedad, el impacto emocional es evidente. Tiene algún pequeño corte y su gabardina blanca aún conserva manchas de sangre que dan testimonio de la violencia del accidente que vivió en primera persona.

Aún conmocionada, Yuri explica que el tren circulaba a gran velocidad y que el problema se produjo al tomar una curva. En ese instante, según su relato, notaron que el convoy no reducía la marcha. El silencio previo al desastre se rompió solo cuando el tren golpeó el suelo y, de manera abrupta, se detuvo.

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“No quería morir”: la escena que no se le borra de la cabeza

A su lado viajaba una joven que se dirigía a Madrid para presentarse a unas oposiciones. Una conversación trivial se transformó en un momento de angustia extrema. «Me decía que no quería morir, que no quería morir«, recuerda Yuri, todavía muy impresionada por lo sucedido. La joven presentaba una grave herida en la cabeza, y la preocupación de Yuri al hablar de ella sigue siendo palpable horas después del accidente.

«Nunca pensaba que el tren pudiera tener un accidente así. Había muchas personas con heridas muy graves«, explica, poniendo voz a un sentimiento compartido por muchos de los pasajeros: la incredulidad ante un siniestro que nadie imaginaba posible en un medio de transporte considerado seguro.

Urgencias desbordadas y familias en vilo

Yuri permanece ahora en las Urgencias del hospital Reina Sofía, a la espera de que alguien pueda recogerla para pasar la noche en algún lugar. Entre las diez y media y las once de la noche, las llegadas de heridos y familiares se multiplicaron, convirtiendo el hospital en un hervidero de nervios, abrazos y miradas perdidas.

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Uno de los familiares que llegó apresuradamente fue Cristóbal Rando, desplazado desde Lepe tras conocer que su hija viajaba en el tren. La joven se dirigía a Madrid para examinarse de unas oposiciones a funcionaria de Prisiones y lo hacía acompañada por su madre, la esposa de Cristóbal.

Heridas, perros y una ausencia que preocupa

Ambas mujeres llegaron al hospital heridas, pero conscientes. Adrián, novio de la joven, acompañaba a su suegro en medio de la preocupación generalizada. Aunque el temor es evidente, tratan de mantener la calma. Fueron ellas mismas quienes avisaron tras el accidente y consiguieron incluso recuperar las maletas y los perros que viajaban con ellas.

Sin embargo, hay una ausencia que inquieta especialmente a la familia: no saben nada del preparador de las oposiciones, que viajaba con ellas en el tren. Esa incertidumbre añade una capa más de angustia a una noche ya marcada por el miedo.

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El miedo persiste entre los supervivientes

También se marchó pronto Noelia, que viajaba desde Málaga. Sufrió una conmoción que no revistió gravedad, pero se encontraba todavía muy asustada e impresionada por lo ocurrido. Como otros testigos, coincide en una percepción inquietante: la sensación de que la cifra de heridos muy graves y fallecidos podría ser elevada.

Relatos como el de Yuri dibujan un escenario de caos, dolor y supervivencia, donde cada historia personal se convierte en una prueba más del impacto humano de un accidente que ha dejado una profunda huella en quienes lo vivieron.

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