Un retraso providencial que evitó una tragedia personal

Javier del Val tenía un billete, un destino y un plan muy claro: coger el tren Alvia este domingo desde la estación de Atocha, en Madrid, y poner rumbo a Huelva, con una parada intermedia en Córdoba. Autónomo, con una tienda de informática en Sevilla y un año entero de estudio a sus espaldas, su objetivo era doble: volver a casa y ver a su pareja, porque como él mismo dice, “tengo a la novia”. Pero el destino, caprichoso y cruel, decidió intervenir a última hora. Javier no subió al tren. Lo perdió. “Llegué tarde”. Una frase sencilla que hoy pesa toneladas. El motivo fue tan cotidiano como revelador: “Me quedé a celebrar con unos compañeros después de un año estudiando a saco”. Hoy, todavía con el cuerpo encogido, reconoce que las piernas le siguen temblando.
Llamadas perdidas, miedo real y una novia al borde del colapso
En declaraciones a Europa Press, Javier revive las horas más angustiosas posteriores al accidente. Su teléfono sonaba sin parar, pero él no lo escuchaba. Al otro lado estaba su pareja, que ya había atado cabos. “Ya hoy está más relajada pero me llamaba histérica porque ella sabía que el tren que descarriló era el que yo tenía que coger”. La dimensión del susto se agranda cuando recuerda que “la mayoría de los opositores” a ayudante de prisiones “son andaluces”, muchos amigos, compañeros de aula, personas con nombres y apellidos. Entre ellos, una joven especialmente brillante: “una chica que es una máquina estudiando y que seguro que está aprobada, y ahora está hospitalizada”.
Opositores heridos y un futuro en el aire
Más allá del golpe emocional, surge la pregunta práctica, casi burocrática, pero demoledora: ¿qué pasará ahora con quienes no pueden continuar el proceso? Del Val lo plantea con crudeza, pensando en su compañera y en tantos otros: qué va a hacer el Ministerio, porque “no van a poder presentarse a las próximas pruebas”, como el reconocimiento médico, previsto dentro de un mes, o las prácticas posteriores. Mientras tanto, él lo tiene claro: “Hasta dentro de unos días no cojo ni Metro ni tren. Ya veré como bajo” a Andalucía. El miedo, esta vez, es real y comprensible.
Las academias, desbordadas: “Estamos fatal”
La tragedia también ha sacudido de lleno a las academias de preparación. Raquel López, gerente de Academia de Prisiones, explica que desde sus centros enviaron a “muchísimos” opositores andaluces al examen celebrado el domingo en la Universidad Complutense de Madrid, donde se disputaban una de las 900 plazas convocadas por el Gobierno. El impacto ha sido inmediato y brutal: “El teléfono no ha parado de sonar. Estamos fatal”. No es para menos. El examen de ayudante de prisiones es uno de los que más plazas oferta y “el 80% de los opositores que se presentan son de Andalucía”.
Heridos, desaparecidos y aprobados que no podrán seguir
Academia de Prisiones tiene presencia en casi toda Andalucía, y muchos de sus alumnos viajaron ese fin de semana a Madrid con una mezcla de nervios y esperanza. Hoy, el balance es desolador: “tenemos heridos, desaparecidos, algunos que perdieron el tren…”. Raquel recuerda que la primera noticia les llegó a través de la llamada de “una persona que sufrió después un golpe tremendo”. Para colmo, las notas del examen se publicarán “entre mañana martes y el miércoles”. Habrá opositores que han aprobado, pero no podrán continuar. Ante esa realidad, la academia ha decidido ofrecer “un año gratis de formación. Sean o no de la academia”.
“Podríamos ser nosotros”: el relato de Rubén
Rubén es otro de los nombres propios de esta historia marcada por el azar. Salió a las 18,30 de la estación de Atocha tras acompañar a su novia al examen de Instituciones Penitenciarias. Todo parecía normal hasta que, en Villanueva de Córdoba, el tren se detuvo “sin que nos dijeran nada”. Una hora después, la noticia: vuelta a Madrid. Durante el trayecto, la confirmación del accidente y de su gravedad. En Atocha, la escena fue sobrecogedora: “vimos que al Alvia se subían muchos de los que se habían presentado al examen. Decíamos: ¡podríamos ser nosotros y llegar a casa media hora antes! El destino ha querido que no sea así”. Una frase que resume el drama, la suerte y